28 octubre 2005

Demanda judicial

Con carácter de urgencia requiero contactar un abogado en España, a objeto de introducir una demanda ante las cortes de ese país en contra de una empresa prestadora de servicios de transmisión de datos y comunicaciones electrónicas (Internet que le dicen), cuyo domicilio social está en la ciudad de Madrid. Si sabes de algún buen escritorio de abogados, apreciaría enormemente que me hagas llegar la información vía e-mail.

El caso es que, a pesar que desde hace poco más de dos meses escribo con cierta regularidad en este blog, mi vida no ha cambiado en absoluto:

  • Aún no soy famoso (ni mi propia madre me reconoce).

  • Sólo tengo un único y consecuente lector (que sospecho que lo hace más por caridad que por otra cosa).

  • Mis “crónicas” no se conocen en el mundo entero (apenas mi consecuente lector y uno o dos despistados que llegaron aquí por error del Google).

  • No he conocido personas con vidas fascinantes.

  • Mi único amigo es mi gato (y ya sabes como es la amistad felina).

  • Ningún periódico o revista ha requerido mis servicios.

  • No me dieron el Nobel de Literatura.

  • Ni siquiera me dieron el Premio Planeta, pues se lo adjudicaron a dos sujetos que parece que no escriben mejor que yo.


  • Y eso no es lo que decía la susodicha empresa en su publicidad, en la que me aseguraban que si yo escribía un blog sería famoso, todo el mundo me leería, conocería vidas fascinantes, tendría muchos amigos y emularía a los grandes de la literatura y el periodismo.

    Me han estafado!.. eso es publicidad engañosa!. Así que prepárense que, como dicen en mi pueblo, lo que les viene es Eneas con burundanga: una demanda millonaria por daños y perjuicios morales y psicológicos, por expectativas de derecho no cumplidas y cualquier otra cosa que a mi abogado se le ocurra. Haré historia en la blogosfera!.

    He dicho.


    La verdad de hoy:
    “Un poquito de por favor!” (Fernando Tejero en el papel de Emilio, el conserje, en “Aquí no hay quien viva”)

    23 octubre 2005

    The lion sleeps tonight

    Como hoy tengo subido el infantil (si, más que de ordinario ¡qué te puedo decir!) voy a colocar un clip que me ha hecho mucha gracia. Es un video del año 2003 que causó furor entre los internautas y que recién ahora descubro (como siempre yo llego tarde y/o me entero después).


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    El hipopótamo se llama Pat y el perro Stanley y son los protagonistas de una serie animada, creada por el diseñador gráfico Pierre Coffin, que se transmitía por la televisora francesa TF1. Desafortunadamente, su creador hizo este video como un piloto para la serie, por lo que sólo dura un minuto y pareciera que la canción queda a medias.

    El tema musical “The lion sleeps tonight” que canta Pat, tiene su origen en una antigua canción Zulú de caza que se hizo popular en 1939 en lo que hoy es Swazilandia y que el grupo norteamericano “The Tokens” hizo mundialmente famosa en 1961. Si mal no recuerdo, forma parte de la banda sonora de la película “El Rey León”.

    19 octubre 2005

    El blogger transversal o que lindos mis comentarios

    Otra de bloggers. Hoy me entero que en la blogosfera hay inquietud, por llamarlo de alguna manera, por el destino y seguimiento de los comentarios y opiniones que va dejando el blogger en todas los páginas que visitan (blogger transversal, que le dicen).

    Y tal parece que es tema inevitable de conversación en cuanto encuentro bloguero haya. En un post del pasado mes de junio, que por casualidad acabo de descubrir, la autora de Tintachina señala lo siguiente:

    A fuerza de postear acabas sintiendo la necesidad de tener cierto control sobre tus contenidos, sobre lo que dices en tu página y en las de los demás. Es más, es posible que para no perder la pista de tus brillantes aportaciones decidas:
    a) no comentar, con lo que la conversación se resiente
    b) postearlo en tu blog, con lo que la conversación se resiente :)


    A continuación nos habla de una aplicación que permite resolver este “problema” mediante el registro de los enlaces permanentes de los comentarios que haces en otras bitácoras, de manera que puedas tenerlos reunidos todos en una sola URL.

    La reoca!!!... resulta que no sólo basta para el ego tener nuestros pensamientos, sentimientos, sueños, venturas, desventuras, ideas, opiniones, etc., todos juntitos en un blog. No, no, eso no es suficiente. Ahora también vamos a recoger todos esas “brillantes aportaciones” que desparramamos en blogs ajenos y los vamos a juntar en un solo sitio para que vean lo ingeniosos, agudos, conocedores, analíticos y versátiles que somos en esto de andar opinando en la blogosfera.

    Así, nos podríamos autoreferenciar cuantas veces nos provoque. Opinas en un blog y aprovechas para citarte a ti mismo: “eso lo advertí yo en 1615 en la bitácora de Cervantes…” y les estampas la URL. Claro, que también va a ser una referencia obligada para otros comentaristas: “como brillantemente afirmara Mutato en el blog de Shakespeare…” y ahí va enlazado el comentario que le hice al Willy en 1613.

    Bien visto, el asunto vendría a ser algo así como una antología de mis mejores comentarios, para releerlos luego como quien no quiere la cosa: “caramba, pero que lindo me quedó ese comentario”… “uff, que razón tenía yo”… “Dios mío, que opinión genial les dije aquella vez”… Todo un orgasmo intelectual, vaya.

    Para más INRI, si el asunto trasciende, los editores del Reader’s Digest incluirán regularmente mis preclaros pensamientos en la sección de “Citas Citables” de esa revista “tan leída” en los más selectos círculos intelectuales del mundo. De allí a una edición, por parte de Casa de las Américas, de la obra “Mutato Nomine: comentarios de un blogger que lo dijo todo” no hay más que un paso.

    ¿Pero en serio nos creemos tan importantes, originales y trascendentes?. Es demasiado. Un poquito de humildad, por Dios!

    16 octubre 2005

    Soneto de la fidelidad

    Hace muchos años, cuando era un “poco” más adolescente que ahora, y como tal idealista y soñador, pensaba que el amor era eterno. Si amabas a alguien debía ser para toda la vida. Lindo ¿verdad?... pero esa idea no compaginaba con la realidad, pues no me servía para explicar por qué dejé de querer a aquella que juré amar para siempre, o por qué mi corazón corrió en pos de otra ilusión.

    Andando el tiempo, descubrí en la música brasileña al poeta Vinicius, quien a pesar de su agitada vida, o precisamente por ello, hablaba con profundidad de lo cotidiano, poniendo en lenguaje sencillo el torrente turbulento de las emociones humanas. Con el pragmatismo y la sabiduría que dan los años, enseñaba en sus versos y canciones que el amor no es una cosa etérea ajena a nosotros, sino que por ser un sentimiento humano está dentro de cada quien y depende de cada quien que exista o no el amor.

    Si lo entendí bien, el amor si puede durar para toda la vida, pero esa eternidad no es una condición intrínseca al amor mismo. El carácter de permanencia en el tiempo se lo debemos dar nosotros, cuidando todos los días que ese amor no se pierda, estar atentos a los pequeños detalles, evitando caer en la rutina, etc. etc. etc.....

    Hay un bonito poema de ese brasileño eterno, que recita en una canción aún más hermosa (tema del post de hoy), llamado Soneto de Fidelidade, que nos habla sobre esto:

    De tudo, ao meu amor serei atento
    Antes, e com tal zelo, e sempre, e tanto
    Que mesmo em face do maior encanto
    Dele se encante mais meu pensamento.

    Quero vivê-lo em cada vão momento
    E em seu louvor hei de espalhar meu canto
    E rir meu riso e derramar meu pranto
    Ao seu pesar ou seu contentamento.

    E assim quando mais tarde me procure
    Quem sabe a morte, angústia de quem vive
    Quem sabe a solidão, fim de quem ama.

    Eu possa (me) dizer do amor (que tive):
    Que não seja imortal, posto que é chama
    Mas que seja infinito enquanto dure.

    SONETO DE FIDELIDADE
    Vinicius de Moraes
    Estoril - Portugal, 10.1939

    Por si no se entiende en portugués, en este link encuentras la traducción. Cuando Vinicius escribió el soneto anterior se refería a la fidelidad, al hecho de que cuando estemos enamorados debemos darle toda nuestra atención, dedicación y amor a nuestra pareja. Sin importar que puedan haber otras personas que sean más encantadoras, nuestro corazón se debe encantar aún más con aquella que amamos. Así debe ser mientras exista amor: fieles al que amamos.

    Pero creo que ese soneto también sirve para explicar en alguna medida la cuestión de la eternidad del amor. Tal parece que el amor es una llama y como tal se apaga, pero mientras esté encendida debe ser infinita y brillar con todo su esplendor. De nosotros depende que permanezca ardiendo mucho o poco tiempo.

    En fin, aunque es una verdad de Perogrullo, no hay vuelta de hoja: debemos siempre cuidar nuestra relación, no dejar que se apague esa llama, hacer que brille con la misma fuerza de la primera vez. No importa que haya llamas que parezcan más brillantes, ninguna brillará con la misma intensidad y calor que la de aquel que en verdad amamos...


    Eu sei que vou te amar – María Creuza, Vinicius & Toquinho

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    12 octubre 2005

    12 de octubre: resistencia indígena

    Tal día como hoy, hace 513 años, se apareció Cristóbal Colón por estos lares. Durante siglos ese hecho se conoció en todo el mundo como el Descubrimiento de América, hasta que en 1992, en ocasión de las celebraciones del V Centenario de la llegada del genovés, se encendió una polémica en los círculos intelectuales, culturales y hasta políticos de Iberoamérica en torno a la naturaleza de ese acontecimiento histórico.

    Que si no nos descubrieron nada, que si nosotros estábamos aquí cuando ellos llegaron, que si el tipo creyó que estaba en la India, que si fue Vespucio el que se dio cuenta del error de Colón, que si nos masacraron y nos saquearon, etc. etc. etc. Como resultado de ello, tan magna fecha comenzó a conocerse desde entonces como el “Encuentro de dos mundos”, frase políticamente correcta que nos permitió celebrar con bombos y platillos esa ocasión centenaria y con más dignidad las posteriores.

    Ahora bien, al 12 de octubre también se le conoce en los países iberoamericanos como el Día de la Raza o el Día de la Hispanidad. En el caso particular de estas tierras de gracia donde escribo, esa fecha se celebraba desde 1921 como fiesta nacional bajo el nombre de Día de la Raza. Eso duró hasta el año 2002, cuando por decreto presidencial se declaró como “Día de la Resistencia Indígena”

    Las razones para ello se fundamentaron, entre otras, en la idea de que el concepto de ”raza” surge como una de las categorías básicas de las relaciones de dominación propias del sistema colonial que se instaura en América a partir de la presencia europea; en la necesidad de dejar atrás los prejuicios coloniales y eurocéntricos que subsisten en el estudio y enseñanza de la historia y la geografía; y en el hecho de que nuestras sociedades están aun constituidas sobre criterios originados en la relación colonial, por ejemplo el considerar la "cultura e historia universal" como sinónimo de los valores culturales e historia de la sociedad dominante.

    Y está bien eso, porque ya va siendo hora que dejemos de ver nuestra historia desde la perspectiva del grito de “tierra, tierra” de Rodrigo de Triana y comencemos a vernos desde el de “barco, barco” del primer nativo que avistó en el Caribe las carabelas de Colón.

    Además, la "resistencia indígena" hace referencia a la sangre derramada de los pobladores nativos de este territorio, que fueron víctimas de la violencia de los conquistadores españoles hace más de 500 años. Que bien ¿verdad?... noble gesto éste de reconocer las luchas de las etnias indígenas.

    Lo que no sabes es que ese gesto, reivindicativo en su intención, ha sido demagógico en sus resultados. El indígena sigue abandonado a su suerte como antes, a pesar del reconocimiento constitucional de sus derechos y unos cuantos programas espasmódicos de atención a esa comunidades.

    Hoy la única resistencia que emprenden nuestros indígenas es contra el hambre, la miseria, las enfermedades, el atropello de sus derechos, la transculturación, la depredación de su habitat por la minería legal o ilegal y la deforestación y las migraciones a las ciudades por deculturación, entre otras “pequeñeces”.

    Feliz? día de la resistencia indígena…

    11 octubre 2005

    Profesión: Blogger

    Ocioso como soy (no sé si por falta de una vida emocionante o por pura vocación) me pasé la tarde navegando en Internet tratando de averiguar cuál es el término correcto para definir a esos seres que tienen (tenemos) un blog. Yo siempre he dicho “blogger”, pero como he encontrado la acepción “bloguer” en algunas bitácoras, me di a la tarea de indagar cual era la expresión adecuada.

    Al margen de esta necedad (pues da igual una u otra palabrita), el caso es que el Google me llevó a una página donde está el Curriculum Vitae de un Dr. José Luís Orihuela, de la Universidad de Navarra, que en sus extensas e impresionantes credenciales incluye los títulos de profesor universitario, conferencista y “bloguer”... si, si.. bloguer. Joder, yo no sabía que esto es una profesión. Cuando empecé a escribir por aquí lo hice por ocio, diversión, distracción, ¡que sé yo!. ¿Pero oficio blogger?.

    Esa me gustó, te lo confieso. Así que a partir de ahora me presentaré de esa manera. A mi escaso Curriculum profesional le incluiré el pomposo título de blogger. En cuanta planilla, formulario, solicitud y etcétera deba llenar, me registraré como tal. Vamos, si hasta suena impresionante… “profesión: blogger”. Eso si, dicho con aire de suficiencia y en tonito algo pedante.

    Mañana mismo presento en la Gerencia de Recursos Humanos mi nuevo título, a ver si me suben la prima por profesionalización. Aunque me queda la duda ¿equivaldrá a una maestría o a un doctorado? ¿o será apenas un diplomado?.

    Y si de impresionar se trata, me pregunto si también servirá para ligar chicas en los bares. Ya me imagino la escena en la barra del Bohemio’s luego del contacto inicial con la rubia aquella:

  • Rubia despampanante (y tonta según el estereotipo): ¿y tú qué es lo que haces?.

  • Mutato Nomine (fingiendo natural indiferencia): soy blogger.
  • R.d. (desconcertada): ¿blo quéee?.

  • M.N. (ahora haciéndome el interesante): …escribo, nena… y lo publico en Internet.

  • R.d. (visiblemente deslumbrada): guaaaooooooo… un escritor!.

  • M.N. (con mirada castigadora): si, escritor… ¿nos conectamos en tu casa o en la mía?.


  • ¡¡¡Ligue seguro!!!

    Ya hablando en serio ¿es tal el alcance y la importancia de los blogs que da como para incluir en la hoja de vida ese “título”?. Porque abogado, mucama, economista, taxista o cualquier otra cosa parecida, venga y pase. ¿Pero blogger?... Tú me dirás que no todos los blogs son como éste, que también hay bitácoras serias, técnicas y especializadas sobre política, economía, noticias, literatura, informática y mil cosas más. Es cierto, pero de allí a colgarse el titulito de blogger como carta de presentación en esta vida hay un salto enorme. Me temo que en el fondo subyace un problema de onanismo patológico del ego: mucha gente tomándose demasiado en serio a si misma.


    La verdad de hoy:
    “Cosas veredes, Sancho, que harán fablar a las piedras” (Miguel de Cervantes por boca del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha).

    05 octubre 2005

    Turismo en Brasilia

    Os CandangosHay cosas que definitivamente me superan. Una de ellas es la actitud que asumen algunos cuando están de viaje en el extranjero. En Brasilia, una vez culminados los trabajos que nos llevaron allí, tuvimos la oportunidad de disfrutar de un día libre en esa ciudad, debido a la conexión aérea para el retorno.

    Lo normal en esos casos (creo yo), cuando no conoces la ciudad, es salir a dar una vuelta por allí, por sus sitios más destacados, plazas, iglesias, monumentos, para conocer alguna cosa. Pues he aquí que los sujetos que me acompañaban no se les ocurrió mejor idea que perder medio día sumergidos en un centro comercial, shopping o mall (como quieran que se llamen) haciendo compras desesperadas. Vamos, que hay que tener cojones para viajar miles de kilómetros hasta esa ciudad (o cualquier otra) para malgastar el tiempo yendo de compras en tiendas que igual las consigues en cualquier shopping de tu ciudad.

    En fin, saciado el afán consumista, por cierto nada acorde con la ideología de izquierda que se dice practicar, nos vamos finalmente a ver algo de Brasilia, hermosa ciudad que ha sido declarada patrimonio del mundo por su genial arquitectura, por el manejo de los espacios (amplios, muy amplios) de su urbanística y por la belleza de su paisajismo.

    Catedral Metropolitana de BrasiliaCon ese antecedente ¿qué se supone que es lo normal en este caso?... pues digo yo que ir y admirar y disfrutar eso. Pues no, respuesta equivocada. El asunto se convirtió en una carrera contra reloj para tomar el mayor número de fotos en el menor tiempo posible. Cual turistas japoneses, armados de mil y un cámaras digitales, no hubo foto que no se tomara. No importaba que cuernos era el fondo. El asunto era tomarse una foto frente a cualquier monumento, estatua o edificio como prueba de que “yo estuve allí”. Vieron, pero no observaron. Estuvieron, pero no lo vivieron.

    Y se puso mejor en la noche. En un país con una oferta gastronómica típica tan rica y variada como Brasil, a estos tipos no se les ocurrió mejor cosa que ir a cenar en un restaurante ¡¡¡mexicano!!!!!… como dicen en el otro lado del Atlántico: hay que joderse!!. Coño, que es como ir a Francia o España y meterse a comer en un McDonald’s, ¡¡misericordia!!.

    Congresso NacionalLuego de la degustación mexicana y de unos cuantos grados de alcohol corriendo por la venas, tocaba por supuesto salir a quemar esas calorías con una buena movida del esqueleto. Estupenda idea. ¿A dónde crees que fueron estos?... ¿a bailar samba, axé, pagode o cualquier otro de los ritmos brasileños?... No, no, no, nada de eso.. a bailar salsa y merengue, faltaba más, que para esos somos caribeños.

    Perdóname este post a bocajarro y mal escrito, pero es que no acabo de entender a aquellos que viajan a otros países y, lejos de intentar conocer un poco más del sitio al que van, se empeñan en arrastrar con ellos la rutina y las costumbres de sus vidas.

    En fin, que gracias a Dios ya conocía Brasilia, porque de lo contrario te juro que los hubiera matado a todos.


    "Deusa do amor" - Olodum

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    26 septiembre 2005

    Advertencia

    A mi único y consecuente lector:

    Por motivos de trabajo, esta noche debo viajar a Brasilia por cuatro días. Estaré de vuelta este domingo. Espero tener algún momento libre para postear algo. Si no puedo hacerlo, espero me perdones.

    Como dijera el inmortal Vinicius "adeus, que eu vou partir"...

    25 septiembre 2005

    Crepúsculo

    Uno de los pocos placeres que aún me depara la vida es la posibilidad de contemplar los hermosos atardeceres que día a día nos regalan los cielos de por aquí. Siempre es agradable hacer un alto en el trajín y la rutina diaria, para disfrutar la serena belleza del sol que se oculta tras las lomas del oeste. Son breves instantes que invitan a la reflexión, al recogimiento y al diálogo intimista de nuestros pensamientos. Como dijera aquel poeta cubano:

    Hora de soledad y de melancolía,
    en que casi es de noche y casi no es de día.
    Hora para que vuelva todo lo que se fue,
    hora para estar triste, sin preguntar por qué.

    POEMA PARA EL CRESPUSCULO (fragmento)
    José Angel Buesa
    En esos minutos de quietud, cuando nuestro espíritu vaga a la sombra de lo ignoto, las brumas crepusculares se empeñan en mostrarme la imagen de un ser especial que me brinda su cariño y amistad. Cada uno de los colores de la tarde que nos deja es el fiel reflejo de ella... dulce y afectuosa como los pálidos rosas... sosegada y serena como los tenues amarillos... cálida como el encendido naranja... con la pasión e intensidad del fulgurante rojo... mágica y encantadora como los subyugantes dorados. Pero también misteriosa como los enigmas y arcanos que encierra la noche que sigue al ocaso... distante como los astros que pueblan el nocturno firmamento... y cautivadora y alegre, como la esperanza que nos deja la promesa de un nuevo día.

    Dime que desvarío, pero te juro que yo la veo así en los matices de ese fugaz momento, cuando aún sin ser de noche dejó de ser de día.

    "Quinta Anauco" - Aldemaro Romero

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    20 septiembre 2005

    Algo especial

    Tengo una amistad muy especial con una persona de mi trabajo, quien sin saberlo me iluminó el sendero en algunas de mis horas más oscuras, al hacerme recordar, sin ella proponérselo, que nuestros conflictos existenciales no son el centro del universo y que, salvo la muerte, todo tiene solución.

    Estaba pensando en ella, cuando recordé un hermoso poema que hace muchos años el poeta nicaragüense Martínez Rivas le dedicó a una mujer llamada Elvira. Aunque en el fondo los versos se refieren a las trampas de la feminidad, creo que resumen muy bien las cualidades que hoy veo en esta amiga.

    Van dirigidas estas líneas a quien poseyó:

    la Belleza, sin la arrogancia
    la Virtud, sin la gazmoñería
    la Coquetería, sin la liviandad
    el Desinterés, sin la desesperación
    el Ingenio, sin la mofa
    la Ingenuidad, sin la ignorancia

    todas las trampas de la feminidad, sin usarlas.

    PEQUEÑA MORAL (A ELVIRA)
    Carlos Martínez Rivas
    (La Insurrección Solitaria - 1953)

    Me temo que no de muchas mujeres podemos decir todo esto.

    19 septiembre 2005

    Recompensa

    Rescatado del baúl de los recuerdos:

    El Estado no me ofrece
    ni seguridad ni aventura:
    estoy contra el Estado.

    Tú tampoco me ofreces
    ni seguridad ni aventura.

    Pero si me acuesto
    con el Estado
    no amanezco con un jardín en la cabeza.

    Recompensa
    Juan Gonzalo Rose
    Peldaños sin escalera (Lima, 1974).

    Y qué te puedo decir?... no es para un Nobel, pero razón no le falta.

    17 septiembre 2005

    ¡Me harté!

    “Por motivo de urgente renovación, regalo supuestos, falsos y/o pseudo amigos con poco uso. Interesados preguntar por Mutato Nomine en el Bohemio’s Café”.

    "Fake Friends" - Joan Jett and The Blackhearts

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    14 septiembre 2005

    Motivos de un blog personal

    Ayer, en el Bohemio’s Café, escuché que alguien en la mesa de al lado preguntaba las razones para escribir un blog. No sé cuáles serán los motivos ajenos, pero en mi caso lo hice con la intención de desgranar aquí todas y cada una de mis miserias, al igual que muchas de las bitácoras que hay por ahí. La idea era obligarme a una reflexión sobre lo que ha sido mi vida hasta ahora, pues al escribir no solo debes pensar en lo ocurrido (verdad de perogrullo, ya lo sé), sino que también ves la cosas en perspectiva, desde la distancia, lo cual ayuda a digerir el asunto. Catarsis que le dicen. De allí ese primer post patético titulado “Confieso que he mentido”.

    No pude pasar de ahí. No hay caso, no me sale. No puedo sentarme y escribirte mis miserias. Por muchas razones. La principal de ellas porque me costaba escribir lo que pensaba y una vez que lo veía en blanco y negro me parecía aburrido, patético. Vamos, que una cosa es pensar y otra escribir. Y la verdad a mi el papelito de llorón no me va.

    Entonces intenté seguir el estilo de otros blogs y narrar aquí, a manera de diario, los acontecimientos que vivo a día a día. ¡Craso error!. Mi vida es tan común y corriente, tan cotidiana y falta de emociones que te juró que me dormí releyendo los borradores de post que iba a publicar. Resultado: todos a la papelera de un solo click en “delete”.

    Así que la idea primigenia del blog murió al nacer y éste pasó a convertirse en una serie de comentarios y reflexiones, si es que así se le puede llamar a estos posts, sobre algunas cosas que de una u otra manera tienen que ver conmigo. El resultado ha sido interesante. Cuando digo interesante no me refiero a los post publicados, que son inmamables, sino a lo que he descubierto al escribir.

    Me he dado cuenta que en general no tengo ni p..eregrina idea de lo que hablo, que en muchos temas poseo un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad (esto se lo plagié a alguien, seguro), que a mi no me ha alcanzado la sabiduría que se supone llega con la madurez.

    Si, tienes razón, esto no explica que motiva realmente a tener una bitácora personal. Porque si a ver vamos, se pueden obtener los mismos resultados escribiendo en una libretita con lindas hojas o en el Microsoft Word. El punto es ¿por qué hacerlo público?, ¿por qué lanzarlo a un medio donde cualquiera puede leerlo?, ¿para qué exponerse a los comentarios de desconocidos?...

    Ahí si entramos en honduras. Pueden ser muchas cosas. ¿Soledad?, ¿matar el aburrimiento?, ¿necesidad de afecto, de expresarnos, de que alguien nos escuche?, ¿afán de reconocimiento?, ¿escapismo?... simple pasatiempo... o porque si, porque me sale de los cojones... Incluso, en mis escasos momentos de lucidez, me pregunto si en el fondo no es más que un ejercicio de vanidad, de puro ego, como dijo este sujeto en Cambio:

    “Sería interesante estudiar la psicología de quienes crean blogs, pues sospecho que en muchos casos se trata de seres con el deseo voyeurista de analizarse, fascinados por el espectáculo cotidiano de sus vidas, o de sus ideas u obsesiones, dejando ver una pizca de megalomanía disfrazada de amor al debate, un ego hipertrófico escondido tras conceptos como la alegría de compartir o lo hermoso que es interactuar sanamente con los demás, ¡oh, los demás!, esa entelequia en nombre de la cual todo se justifica.”


    ¿Qué tal?... por las dudas, al terminar de escribir esto, corro a ver a mi psiquiatra, que por un par de tragos me atiende feliz en la barra del Bohemio’s.


    La verdad de hoy:
    "Vanitas vanitatum et omnia vanitas" (Latinazo cuyo autor intelectual desconozco)

    10 septiembre 2005

    ¿Por qué morir?

    Por razones que no vienen ahora al caso, esta semana he estado monotemático con la muerte. Dándole vueltas al asunto me ha venido a la memoria el neogranadino Andrés Caicedo, quien una vez afirmó que vivir más allá de los 25 años era una vergüenza, una insensatez. Fiel a su palabra, este joven escritor se suicidó ingiriendo pastillas del barbitúrico “Seconal” poco antes de cumplir los 26 años, en marzo de 1977. Demás está decir que su suicidio lo convirtió en el mito de una generación de colombianos y en el símbolo de una contracultura suburbana.

    Vamos, que algo de razón no le faltaba. A los 25 estamos en la flor de la vida (si, frasecita cliché, ya lo sé, pero no se me ocurrió otra), llenos de vitalidad, confianza, expectativas, anhelos y metas, dispuestos a conquistar el mundo. Y entonces viene la vida y se encarga de patearte el trasero.

    Tal vez uno debería morir joven, en pleno uso de las facultades físicas y mentales, antes que te abrumen las responsabilidades y la rutina del cotidiano vivir (¿o existir?), antes que te asalten las dudas y las preocupaciones sobre el futuro, la economía, y la política y, mejor aún, antes que la realidad te muestre su fea cara de miseria y maldad. Además ¿si supieras que te mueres a los 25 no vivirías a fondo, desesperadamente?... yo diría que sí....

    Ya hablando en serio, no sé en qué estaría pensando Andrés Caicedo cuando decidió abandonar esta vida. Seguro no fueron las razones pueriles y baladíes que acabo de esgrimir. Pero lo que sea que haya sido, debió ser tan abrumador como para nublarle la razón y llevarlo a esa decisión. Sólo así se puede explicar que un alma atormentada opte por esa salida. Pero difícilmente se puede estar de acuerdo con esa idea.

    Y es que al final de cuentas, el suicidio es una solución definitiva, y nada racional, a un problema temporal. Yo, que hace bastante rato pasé la curva de los veinticinco, prefiero asumir una perspectiva optimista y buscar mil causas para seguir viviendo, aún cuando a veces pareciera que están todos los motivos agotados. Un poeta del oriente venezolano, Manuel Osorio, encontró estas sencillas razones que creo son valederas:

    Aunque sea para soñar,
    vale la pena este vivir.
    Y si vivimos para amar,
    ¿por qué morir?

    Aunque tengamos que llorar
    y aunque tengamos que sufrir,
    si llega el día de cantar,
    ¿por qué morir?

    Si ella jamás ha de llegar.
    Si ella jamás ha de existir.
    Mientras la puedo desear,
    ¿por qué morir?

    Si hay unos labios que besar
    y una palabra que decir
    y otra palabra que escuchar,
    ¿por qué morir?

    Si siempre es hora de esperar,
    y siempre es hora de partir,
    y hay un camino por andar,
    ¿por qué morir?

    ¿POR QUÉ MORIR?
    (Manuel Osorio Calatrava)

    ¿Naif?... ¿frívolas?... ¿color rosa adolescente?.... lo podemos discutir. Por lo pronto, esas razones me bastan para no convertirme en una estadística más de la OMS. Al fin y al cabo, no hay razón para adelantar lo que inexorablemente nos va a alcanzar.

    "Suicide is painless" - Johnny Mandel and the MASH

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    07 septiembre 2005

    New Orleans

    Navegando en la red, buscando información sobre la situación de New Orleans, llegué por casualidad a Google Maps, donde se pueden ver las imágenes satelitales de esa ciudad luego del paso del huracán Katrina.

    Como todo el mundo he visto en las noticias las fotos y filmaciones de algunas áreas del desastre, pero creo que ninguna alcanzó a darme una idea exacta de la magnitud de las inundaciones. Si claro, te impacta la visión de infraestructura destruida y casas sumergidas, te abruman las cifras de muertos, heridos, desaparecidos y damnificados, intentas imaginar cómo será eso de que el 70 por ciento de la ciudad esté prácticamente bajo agua. Pero una cosa es imaginarlo y otra muy distinta constatarlo con estas fotografías tomadas desde satélite. Una imagen vale más etc. etc. etc.

    Este interés por New Orleans viene a cuento por los recuerdos que tengo de esa ciudad. En ella pasé una etapa de mi vida que, aunque muy breve, me marcó profundamente. Allí viví solo y lejos de mi familia por primera vez, olvidé mi primer desamor y descubrí que eso del amor eterno es paja loca, me fumé los primeros porros y agarré las primeras borracheras, conocí el jazz y me corté las venas con el blues, me enamoré platónicamente de la primera y única puta que he conocido en mi vida (pagada, quiero decir, porque después hubo otras, pero a esas las llamo putas por puro despecho) y adquirí el vicio de ver la vida pasar bebiendo plácidamente un buen café (si, café gourmet, no esa porquería química, instantánea y de maquinita de Nescafé).

    Y como esas, mil vivencias más que para un tardío adolescente a inicios de los ochenta significaron en su momento algo así como descubrir el mundo. Recuerdos tristes de un pasado alegre como dicen en mi barrio, que aquí entre nos (antes que tú me lo digas) son memorias pendejas y superfluas de niño bien, instalado cómodamente en casa, comparados con los amargos recuerdos y experiencias que le quedarán a las víctimas sobrevivientes de este devastador huracán.

    "(What did i do to be so) Black and Blue" - Louis Armstrong

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    04 septiembre 2005

    Apología breve del bolero

    Yo no sé como será en otras latitudes, pero por estas tierras un despecho que se respete se sufre al ritmo del bolero. ¿Una pena de amor?... bolero con eso. ¿Te dejó tu mujer?... vacílate al Inquieto Anacobero. ¿Te pusieron los cuernos?... vengan Los Panchos. ¿Un amor no correspondido?.... invoca a Nelson Pinedo. Y es que los mejores amigos de un corazón destrozado son gente como Olimpo Cárdenas, Olga Guillot y Antonio Machín.... y una buena botella de ron.

    Un macho que se despecha lo hace con boleros, nada de baladitas desabridas. Qué corazón "partio" ni que niño muerto, eso es para pusilánimes!!. Y nada de ron blanco, y menos Bacardí, que eso es para coctelitos de niñas buenas. El despechado se toma el ron a palo seco.

    Chistes aparte, por aquí en el Caribe en tiempos de desamor el bolero nos remite al sufrimiento con alcohol y rockola en noches de soledad y desesperanza. Es desgarrador, es abandono del propio ser, es agonía, es fracaso:

  • “triste agonía vivir sin ti”


  • “sin ti no podré vivir jamás”


  • “mi desgracia fue quererte”


  • “me duele el corazón, no siento el alma”


  • Y dime tú que no te sientes así cuando te dejan en la estacada. Ahora bien, curiosamente, en el bolero el amante está abandonado a su suerte, su pena obedece a los designios de Dios. La tragedia amorosa es obra del destino:

  • “¿por qué Dios me hizo quererte para hacerme sufrir más?”


  • “culpable es mi destino, que me hizo comprender que no era mío tu amor”


  • “es mi destino vivir así”


  • “la vida inclemente te separa de mí”


  • Venga, que estoy frito porque así está escrito en alguna parte y no puedo hacer nada por remediarlo. Por supuesto, ya que no está en mis manos, mi condena es amarte por siempre y sin remedio. Es pues la exclamación pura y desgarrada, sin comprensión, sin medición, de un enamorado, es la afirmación del sentimiento de entrega, aunque esa entrega no se cumpla:

  • “no podré querer a nadie más”


  • “sólo a ti entregaré mi cariño, mi corazón, mi fe”


  • “regálame esta noche, retrásame la muerte”


  • “aunque me cueste la vida, sigo buscando tu amor”


  • La mejor parte, por aquello de que la culpa siempre es de los otros, es que en el bolero el desamor casi siempre es traición, perfidia, mentira. Hablando mal y pronto, me abandona no porque yo soy un hijo de puta, sino porque es una mujer perjura. Me rechaza porque es pérfida, mentirosa, no porque yo sea un troglodita machista. Ah! como sufro por esa malvada:

  • “fuiste muy canalla al abandonarme”


  • “ninguna tan perversa como tú”


  • “eres una pobre aventurera”


  • “te entregaste a un ser malvado”


  • Ahora, si resulta que no estás despechado, no importa. El bolero no es solo letra y música, es también baile y ya sabemos que por aquí el baile es la frustración vertical de un deseo horizontal. No, no, no me refiero a ese baile insípido, egocéntrico y onanista de la música moderna, en el que cada quien se mueve por su cuenta. Es un ritual sensual de cuerpos apretados, piernas que se rozan, manos entrelazadas, cercanías de aliento y susurros al oído.

    En fin, que el bolero es eso, pasión, arrebato, traición, fatalidad, sinsabores, deseos, esperanzas. Como la propia vida.... y además eterno, a pesar de los cuatro intentos de asesinarlo perpetrados por Luis Miguel.


    "Entre risas, copas y discos" - Leo Marini y la Sonora Matancera

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    02 septiembre 2005

    Pragmatismo

    Calvin and Hobbes by Bill Watterson

    © 2005 Bill Watterson

    Yo, por principio de vida, soy caprichosamente pragmático.... y tú?

    01 septiembre 2005

    Muerte en vida

    Sumergido en el fastidio de una tarde lluviosa, vi en el cable una película titulada en inglés “Defending your life”. Filmada en 1991, es una historia romántica en la que Albert Brooks y Meryl Streeps, luego de morir, se conocen en una estación intermedia camino al cielo, donde deben defender ante unos jueces lo que hicieron con su vida. La trama es de lo más convencional y el final feliz es totalmente previsible como ocurre con estas películas norteamericanas. No es un film denso o profundo. Por el contrario, su línea argumental tiene huecos por todas partes, pero en honor a la verdad no creo que los realizadores tuvieran otra intención que la de ofrecer un rato de esparcimiento romanticón, sin mayores pretensiones.

    Lo que me pareció rescatable es que allí se expresa que una de las razones por las cuales venimos a este mundo es para superar nuestros miedos. No el miedo instintivo a los peligros, sino el miedo a ser felices, el miedo de arriesgarnos por lo que creemos y anhelamos, el miedo a amar, el miedo a dejar nuestra insatisfecha existencia, aunque cómoda y segura, para perseguir nuestro sueños.

    ¿Cuánta gente habrá sobrellevando una vida rutinaria por el temor a salir a lo desconocido en pos de su destino?. Me pregunto que cantidad de veces habremos callado nuestros impulsos, postergado nuestros sueños y sepultado nuestros deseos bajo la fachada de la prudencia, el autocontrol, la ponderación, lo socialmente correcto. Miedo, ¿sabes?, no es otra cosa que el simple miedo a emprender la aventura de vivir conforme a los dictados de nuestro espíritu.

    Si lo pensamos bien, resignarse a esa existencia de hastío es un poco como estar muerto en vida....


    La verdad de hoy:
    “¿Por qué morir si siempre es hora de partir y hay un camino por andar?” (Osorio Calatrava).

    25 agosto 2005

    Tiempos pasados fueron mejores

    Yo tampoco escapo a eso que los humanos hacen con el paso de los años: decir que antes, en nuestros tiempos, las cosas eran mejores. Pero a diferencia de los demás mortales, cuando yo afirmo que el pasado fue mejor, es porque añoro una época que no viví. Llegué tarde a la vida y en consecuencia vivo de la nostalgia ajena.

    Me explico... apenas era un bebé en los ’60 cuando en la tierra estaban ocurriendo cosas importantes: Sartre se daba cogotazos filosóficos con Aron y el mundo paría a los hippies, el mayo francés, las luchas de liberación en Africa, la primavera de Praga, Vietnam, la revolución sexual, la bossa nova, Woodstock, la carrera espacial, el LSD (la marihuana me la fumé después), la amenaza nuclear y un largo etcétera. Mientras yo me hacía caca en los pañales, afuera la vida pasaba.

    Al llegar a la adolescencia, esa etapa en que te abres a la vida y descubres ideas, sensaciones y experiencias, resulta que morían los ’70, la época del hedonismo y la cultura disco (¿recuerdas Travolta y afines?). Ahí lo que importaba eran las discotecas, la moda, los peinados, Village People, los Bee Gees, el glam, y bailar, bailar y otra vez bailar. Olvídate de asuntos densos y profundos.

    Cuando estuve en la universidad en busca del conocimiento, en los ’80, resultó ser que yo formaba parte de una generación que más tarde se empezaría a conocer como la “generación boba”, por aquello de la carencia de ideales sociales y políticos:

    - “¿Derrumbaron el muro de Berlín?... ¡cuidado con los ladrillos!!!”.
    - “¿La Guerra de las Galaxias de Reagan?... no, no, no... te digo que esa película es de George Lucas, coño!!!”.
    - “¿Hambre en Africa?... que extraño, ¿es que allí no hay restaurantes?”.
    - ¿Tiananmen?... no gracias, tráigame el pollo Szechuan con Chop Suey”.

    Para completar el asunto, cuando por fin parecía que en los ‘90 podíamos hallar una causa común en el medio ambiente y la antiglobalización, aderezada con buenas dosis de New Age, resultó que con el cuento del fin de las ideologías y el de la historia, me alcanzaron los coletazos del debate postmodernista, que es una cosa que nadie sabía con qué se comía pero en la que todos querían estar. Vamos, que era muy chic hablar postmo:

    - “Para la metacomprensión del ser, se debe deconstruir la intertextualidad del discurso transhistórico del otro yo postcolonial....“

    No me negarás que la frasecita es impresionante, pero como todavía hoy no logro entender que coño quería decir eso, mi vida social es un asco y vivo navegando en internet.

    Ahora, en esta primera década del siglo XXI azotada por el terrorismo y el imperialismo de Bush, tenemos otra vez motivos para tomar conciencia política y social. Claro, la cosa es que han sido muchos años de vivir sin darme cuenta y ya no estoy como para esfuerzos sobrehumanos de concientización... venga, que mis neuronas no dan pa’ más!

    En fin, que el pasado que no viví es mejor que el presente que tampoco vivo. Y te juro que realmente ya todo me importa un pepino.... muy postmoderno yo, pues.


    Escuchado en el Bohemio’s Café:
    “No es que seamos gente superficial, es culpa de la época que nos tocó vivir” (Alguien en la mesa de al lado, al son de El Cantor Post-Moderno de Virulo).

    "El Cantor Post-Moderno" - Alejandro García (Virulo)

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    22 agosto 2005

    The bridges of Madison County

    Hoy volví a ver aquella película de Eastwood intitulada en español Los puentes de Madison. Me gustó desde la primera vez que la vi años atrás. Creo que a pesar de lo triste, o tal vez precisamente por ello, es una hermosa historia de amor. Me recuerda a un tipo de mi barrio.

    Dos años antes de su estreno y a punto de irse a otro país por motivos de trabajo, este sujeto, al que llamaremos Eme, conoció a Efe, una chica hermosa, libre, alegre, apasionada por la vida. Eme en cambio, era casado y con un hijo, con una existencia aburrida, monótona a pesar de su juventud. Eme la amó desde el primer día y vivió junto a ella el mes más feliz que recuerda. Pero al igual que Francesca, la protagonista del film, Eme terminó apostando por lo seguro, por la responsabilidad.

    Así que se fue al extranjero en pos de su carrera. Porque era lo correcto, por la familia, por el deber. Sin embargo, durante años mantuvo viva la llama de esa relación, como una forma de evadir su gris realidad. En la distancia la alentaba, sabiendo muy dentro de si que mentía, pues aunque la amaba no iba a sacrificar la seguridad que entonces tenía, por la aventura y emoción que Efe le ofrecía.

    Finalmente sobrevino el desengaño, el desencuentro y ella, cansada de esperar, terminó casándose con otro. Eme, hoy solo y divorciado, aunque pudo dejar de amarla todavía se pregunta qué habría pasado con su vida si, en lugar de atender a la razón, hubiera seguido el impulso de su corazón.

    ¿Tu que habrías hecho?


    La frase del día:
    “Este tipo de certeza sólo se da una vez en la vida” (Clint Eastwood como Robert Kincaid en “Los puentes de Madison”).