31 diciembre 2006

Au revoir 2006

Ultimo post del año. En unas pocas horas el 2006 no será más que un recuerdo. Había jurado que esta vez no caería en el lugar común de escribir sobre el fin del año. Pero soy débil, no tengo voluntad: media botella de ron, ingerida mientras esperaba a alguien que nunca llegó, me hizo cambiar de opinión y corrí al teclado a escribir estas líneas.

Nuevamente, como ocurre cada vez que cerramos un ciclo, esperamos que atrás queden los malos momentos, las derrotas y las frustraciones. Esperanzados miramos hacia el nuevo año que comienza, con el anhelo de que esta vez sea mejor que el pasado, que se repitan los éxitos logrados, que se encamine nuestra vida, que se prolongue la felicidad obtenida. De nuevo repasamos y evaluamos lo acontecido. Prometemos superarnos, no cometer los mismos errores, juramos que seremos mejores personas esta vez.

Yo tampoco escapo a esto, igual que todo el mundo espero que el próximo año sea mejor. Por alguna extraña razón, los años impares siempre me han resultado mejores, en lo profesional, en lo personal, en lo social; mientras que los pares han sido testigos de mis mayores fracasos y problemas. La verdad no tengo explicación para ello; paradojas de la vida, fuerzas cósmicas, simple coincidencia, karma, destino, qué se yo!

Fiel a esa premisa, este año que se muere no ha sido bueno. En lo profesional ha sido un período de inestabilidad y confusión. Muchos conflictos y zozobras en el ambiente laboral. En estos meses me ha tocado ver la partida forzosa de viejos y queridos colegas; mi propia permanencia se ha visto amenazada e, incluso, estoy pensando retirarme si en las próximas semanas no se presentan cambios positivos.

En lo personal, no han sido mejores las cosas. Amigos que se van, enfermedades de seres queridos, traiciones de algunos en quien confiaba, un nuevo revés amoroso sin esperanza de solución, desencuentros, desafectos. Y no hablemos del enorme equívoco de la reelección del Presidente Chávez, porque ahí la depresión es total. Cosas buenas han habido, por supuesto. La compra del apartamento; la milagrosa recuperación del gato de mi hijo, después de haber sido desahuciado; son pequeñas victorias que compensan lo negativo. Pero por sobre todas las cosas, seguimos vivos y en relativamente buenas condiciones. Así que todavía tenemos posibilidades de seguir luchando en pos de todo aquello que anhelamos. Como dicen las viejas de mi pueblo, mientras haya vida hay esperanza.

En fin, cuando nos demos el abrazo de año nuevo y pidamos un futuro mejor, recordemos que el mundo per se no cambia, somos nosotros los que lo cambiamos con nuestras acciones.

¡FELIZ AÑO 2007!

21 diciembre 2006

No te amo

No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas obscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive obscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo secretamente, sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no se amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

SONETO XVII
Pablo Neruda
Cien Sonetos de Amor - 1959

17 diciembre 2006

Hugo Chávez en “Agarrate Catalina”

Yo sabes que soy un mentiroso impenitente, te lo advertí desde el primer post. He dicho que aquí no se hablaba de política, pero en este mes los tres tristes post que he colgado se refieren a la política nacional. Luego de tragarme los siete millones de votos que nos metieron por el buche (como “tierna y poéticamente” dicen los partidarios del Presidente Chávez), me había prometido a mi mismo que no lo volvería a hacer, no más política. Pura paja, terminé reproduciendo el artículo de Milagros Socorro y, ahora, voy con un video que encontré en YouTube.

Esta vez se trata de la murga uruguaya “Agarrate Catalina” (así como suena, en “uruguasho”, sin acento: agarrate). La “murga” es una expresión musical que se desarrolla durante los carnavales en Uruguay. Consiste en una agrupación de unas quince personas que hacen parodias principalmente sobre los hechos más destacados acontecidos durante el año en ese país y en el mundo. Incluso, hacen una competencia entre las murgas para ver cual obtiene el primer premio en distintas categorías (vestuario, música, temas, etc.). Más sobre la murga en este enlace.

Confieso que nunca aprendí a valorar este género cuando vivía en Montevideo, a pesar de que allá es toda una institución de singular importancia cultural. El caso es que ahora me encuentro con un video donde “Agarrate Catalina” (ganadora de las ediciones 2005 y 2006 del Carnaval del Uruguay) hace una parodia sobre las largas peroratas que acostumbra el Presidente de la Revolución Bonita.

El video lo coloca Coqueyfa en su página de YouTube. Aunque allí no está la fecha en que esta parodia fue elaborada por la murga uruguaya, la página oficial de “Agarrate Catalina” (que puedes visitar pinchando aquí) la reseña como parte del repertorio “Esperando el fin del mundo” del año 2006. Aquí tienes, sin más, la parodia “Visita de Hugo Chávez”:



Da para pensar, ¿verdad?. Me temo que de esa misma forma nos ven en muchos países. Si hay tiempo y ganas, date una vuelta por la página de Coqueyfa y léete los comentarios (por llamarlos de alguna manera decente) que partidarios y detractores del Presidente efectúan sobre este video. Un debate de altura, de hondo contenido ideológico y político. No tiene precio. En fin, como yo creo saber lo que viene, me compré mi vaselina para que por lo menos no me duela (ni pensar en disfrutarlo!), pero espero que a aquellos siete millones que creen que la vaina no va a ser con ellos, si se les pongan los ojos en blanco cuando, sin lubricante, el así llamado socialismo del siglo XXI se los coja (no en el sentido de agarrar o tomar, sino en su vulgar acepción de coger, follar, singar, fornicar). Que viva la bandera, que viva la nación, viva la revolución, carajo!!!!. Y a otra cosa, mariposa.

13 diciembre 2006

Y están equivocados

Mientras estaba en Cochabamba (viaje maldito del que no voy a hablar por razones éticas), la periodista venezolana Milagros Socorro publicó en su columna semanal del diario El Nacional (Jueves, 07 de diciembre – Página A6) un artículo que intituló “Y están equivocados”. Sin más, aquí lo transcribo íntegro:

“Se nos ha dicho tantas veces que la voz del pueblo es la voz de Dios que cuando tenemos ante los ojos la prueba palmaria de que la mayor parte de ese pueblo ha cometido un inmenso error tendemos a pensar que los equivocados somos quienes no hemos suscrito la aberración.

En Venezuela hay una gran mayoría de equivocados, compuesta por quienes votaron por Chávez este domingo y por quienes se abstuvieron de sufragar para sacarlo del poder. Unos y otros forman una masa enorme, tan grande que casi tapa a la minoría que avizora el abismo hacia el que se dirige Venezuela. Pero ese abismo está allí, palpitante, imantando a la sociedad entera, principalmente a los jóvenes que serán quienes pagarán más duramente el yerro del 61% ganado para prolongar un gobierno que no ha traído nada bueno para Venezuela.

Fueron a votar por Chávez, ejercieron un derecho democrático, son muchos, son más, pero están equivocados. No sólo en votar por quien lo han hecho sino en votar a secas, porque ese voto es una muestra de fe en quien no la merece y ha hecho todo para no ser objeto de ella. Porque ese voto es una especie de gran borrador que vendría a desvanecer los males que Chávez le ha causado a la nación y a darle otra oportunidad; otra página en blanco para que esta vez sí escriba el relato correcto. No lo hará. No sabe cómo hacerlo. No tiene preparación para hacerlo. No tiene el marco institucional para hacerlo. No quiere hacerlo.

Y no tenemos el consuelo de pensar que la tragedia la ha fraguado un pueblo ignorante, porque no lo es o al menos no está en desconocimiento del drama en el que chapotea. Si no fueran suficientes ocho años de empobrecimiento, de merma de los puestos de trabajo, de incremento de la criminalidad, los homicidios, los secuestros, la extorsión, los robos y las violaciones, de devaluación de la moneda, de depauperación de la infraestructura, de disminución del ritmo de construcción de viviendas, de socavación de las libertades, de amenazas contra la prensa, la educación, las universidades, la propiedad privada y, en suma, el aniquilamiento de la idea de futuro y de las posibilidades individuales en el contexto del país. Si todo esto no fuera suficiente indicio de que Chávez encarna muchos males, ahí está la carretada de otros nuevos que prometió en su campaña.

Quienes votaron por Chávez sabían perfectamente que el Presidente prepara un proyecto de reforma de la Constitución para tornar esta revolución de mera ineficiencia, corrupción y militarismo en una revolución clásica, que tendrá un poco de Cuba, un poco de China (la peor China, la que va quedando atrás), del estalinismo y de vete a saber qué otro proyecto fracasado y muy costoso para los países donde se han aplicado.

Quienes votaron por Chávez vieron a sus activistas lanzando comida a sus partidarios desde el cajón de una camioneta, una gastronomía zoológica que algunos creímos que sería un símbolo devastador para sus huestes. No lo fue. Al contrario. Al parecer, les encantó. Constituyó el llegadero de sus aspiraciones. Lo que se llama comida rápida, más rauda aún que las bolsas de alimentos repartidas sin criterio, sin respeto, sin mañana.

"España cae en cuatro pies. ¿Se levantará? Probablemente encontrará cómoda la postura y permanecerá en ella largo tiempo". Esto apuntó en su diario el poeta español Antonio Machado tras el golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera, perpetrado el 13 de septiembre de 1923, que impondría la dictadura.

Hay 61% de los electores que sabe que las amenazas de Chávez son una guillotina. Están perfectamente conscientes de eso. Pero creen que será roma para sus pescuezos y muy afilada para la del otro, la del que tiene algo, sobre todo dignidad para oponérsele y conciencia democrática para plantarle cara y recordarle que la democracia no se ejerce en fecha de elecciones sino cada día y en cada acción.

Muchos de esos venezolanos saben ya que un gobierno de Chávez no le acarreará reivindicaciones, no le traerá educación ni empleo, ni seguridad ciudadana ni rescate de los espantosos centros urbanos de casi todas nuestras ciudades ni mucho menos paz. Pero albergan el anhelo de que algo le quitará a los otros; e insisto, sobre todo el decoro de mantenerse opuestos a sus desmanes, de llamarlo autócrata, de enrostrarle que por muchas elecciones y elegantes observadores internacionales que vengan, no hay democracia en un país donde oficiales extranjeros mangonean a los locales, ni mucho menos donde un candidato presidencial que ya detenta todos los poderes se jacta públicamente de que dispondrá de las señales televisivas a su antojo y de que en cualquier momento se declara gobernante vitalicio.

El reelecto Chávez ha anunciado con toda elocuencia hacia qué derroteros (¿o debería decir derrotaderos?) se propone llevar a Venezuela. Primero el socialismo y luego el comunismo. Lo dijo muy nítidamente en su campaña, además de las muchas veces que lo había anunciado en su larga campaña previa (la de ocho años). Pero aún si no aludiera directamente a sus prioridades también las deja ver con toda transparencia, como ocurrió el domingo en la noche cuando aseguró que desenvainaría dos espadas, una para luchar contra la corrupción, mientras se rodeaba... bueno, ahí están las fotografías. Y la otra para segar la burocratización, que es el eufemismo del Gobierno para aludir a la ineficiencia y al dispendio de recursos, mientras se hacía acompañar... bueno, ya se sabe.

El 61% votó para refrendar a Rafael Ramírez, propuesto por Chávez para un inexistente premio Nóbel de la publicidad por haber acuñado una frase vil, que alude a la politización (por lo bajo, por lo mediocre) de PDVSA y al despido de 19.500 trabajadores de la industria (ésa fue la cifra que dio) por su oposición a Chávez; un desangramiento de personal calificado que se podría multiplicar si hubiera en la estatal petrolera más disidentes e incluso ni-ni. Así lo dijo. Eso fue acolitado por el 61% y ahí estaba el hombre en el balcón del pueblo la noche en que todo eso fue cohonestado. ¿Quiénes son los equivocados?

Los venezolanos que votamos para darle un final cívico a todo esto y a tantos horrores que no caben en este espacio podemos sentirnos muy preocupados por nuestro porvenir; incluso, abiertamente angustiados por el de nuestros hijos. Lo que no podemos admitir es un instante de duda con respecto a lo atinado de nuestro proceder. Si fuéramos el 10%, el 2%, el uno coma nada por ciento, estaríamos en lo correcto: la permanencia de Chávez en el poder será un desastre. Nos queda la secreta, nimia, si quieres, satisfacción, de no habernos equivocado cuando la circunstancia no estaba para erráticos.

Podemos decir, otra vez con Antonio Machado: "En una nación pobre e ignorante –mi patriotismo, señores, me impide adular a mis compatriotas–, donde la mayoría de los hombres no tiene otra actividad que la necesaria para ganar el pan o alguna más para conspirar contra el pan de su prójimo; en una nación casi analfabeta donde la ciencia, la filosofía y el arte se desdeñan por superfluos, cuando no se persiguen por corruptores, en un pueblo sin ansias de renovarse ni respeto a la tradición de sus mayores, en esta España tan querida y tan desdichada, que frunce el hosco ceño o vuelve la espalda desdeñosa a los frutos de la cultura, decidme: el hombre que eleva su mente y su corazón a un ideal cualquiera ¿no es un Hércules de alientos gigantescos cuyos hombros de atlante podrían sustentar montañas?"."


No hay más que agregar. Dice la conseja popular que el consuelo de muchos es consuelo de tontos. No me importa eso: a mí y a cuatro millones de almas nos queda el consuelo de no habernos equivocado el tres de diciembre de 2006, aunque otros siete millones de personas piensen lo contrario. Los meses que se avecinan nos darán la razón. Pero para entonces me temo que será muy tarde.

06 diciembre 2006

Cochabamba

Esta noche viajo para Cochabamba, Bolivia, donde trataremos de concretar el consorcio que proyectamos con nuestros socios. Regreso el domingo 10. La última vez que estuve en Bolivia, a principios de este año, fue poco menos que un desastre. Espero tener mejor suerte esta vez. Ya te contaré.

03 diciembre 2006

Ave Caesar!

Aún no entiendo que carajo pasó, pero habló la mayoría y ahora Venezuela es y será roja, rojita. El Presidente Chávez, eufórico, se dirigió a las masas desde el llamado Balcón del Pueblo Soberano, para señalar entre otras cosas que “todo está consumado”, como lo dijera Cristo en la cruz antes de exhalar su último aliento.

Más que el Presidente, quienes deberían expresar esa frase somos nosotros, los derrotados. Pero realmente no creo que esa sea la adecuada para esta ocasión. En esta histórica situación, yo me inclino por aquel saludo ritual que dedicaban los gladiadores al emperador romano antes de los combates en las arenas del Coliseo: “¡Ave, Caesar, moriture te salutant!”. Traducido al buen cristiano significa ¡Ave, César, los que van a morir te saludan!.

Vayan pues mis saludos al mandatario reelecto: moriture te salutant!.... y que Dios nos agarre confesados.

Elecciones presidenciales 2006

En el año 49 a.c. el Senado Romano le ordena a Cayo Julio César que retire sus tropas de la Galia Cisalpina, que él mismo había conquistado al cabo de ocho largos años de lucha contra los galos. Molesto por ello, Julio César se rebela contra la autoridad del Senado y marcha al frente de una legión contra Roma. Cuenta el historiador y biógrafo romano Suetonio que al ordenar a sus tropas cruzar el río Rubicón, frontera natural entre la Galia y la península itálica, Julio César pronunció la frase “alea jacta est”, que traducido al cristiano quiere decir “la suerte está echada”. Con ello quiso señalar que ya no había vuelta atrás, que al tomar la decisión de entrar en Roma debía asumir los riesgos y las consecuencias de ello.

Hoy, en Venezuela, estamos en una situación semejante a la de César atravesando el Rubicón. En pocas horas se dará inició a la elección del Presidente de la República para el período 2007 – 2013. No es poca cosa lo que está en juego. No es una elección más. Se enfrentan dos corrientes políticas e ideológicas, totalmente antagónicas, con visiones contrapuestas de lo que debe ser nuestra nación. Con nuestro voto decidiremos que país queremos para nuestros hijos: si el del socialismo del siglo XXI con un Estado que controla al ciudadano o una democracia liberal en la que el ciudadano controle al Estado. Así, hemos llegado a un punto de no retorno. Al depositar el voto en la urna no habrá posibilidad de marcha atrás; habremos tomado el riesgo y deberemos asumir sus consecuencias.

Yo votaré azul. Alea jacta est.

23 noviembre 2006

Congoja

Haciendo un poco de limpieza, para botar cosas viejas y hacerles espacios a las nuevas, encuentro en el fondo de un clóset unas pequeñas cajas con fotos, cartas, notas, agendas y otros recuerdos de una vida mía ya pasada. Cosas que mi memoria olvidó que existían, pero que en su momento tuvieron un enorme valor y significado. Revisando aquellos objetos, leyendo aquellas viejas cartas, regreso atrás en el tiempo cuando no tenía mayores responsabilidades y preocupaciones.... como dirían por aquí, cuando era feliz e indocumentado.

Distantes años de adolescencia y juventud, cuando ingenuamente teorizaba sobre la vida, el amor, el sexo y la amistad, creyendo que tenía todas las respuestas en la mano. Época de bohemia, madrugando en las calles caraqueñas, conversando largamente en las esquinas con esos raros personajes que viven al amparo de las sombras de la noche, recorriendo oscuros bares frecuentados por estudiantes de izquierda. Lejana edad cuando creía que el socialismo era el único sistema político y económico para hacer justicia social.

Años de arrebato juvenil donde se imponía el ímpetu y la pasión por encima de la razón. Donde todo era posible por sólo desearlo. Tiempos idos en los que un amor no correspondido era una tragedia y no un simple desencuentro. Cuando la marihuana no era droga sino un “catalizador de los sentidos”. Una vida ya desaparecida, en la que juraba que jamás cambiaría y nunca sería lo que hoy soy. Una vida que sólo era presente y muy poco pasado; donde el futuro no importaba pues a fin de cuentas estaba muy lejos....

Hoy, cuando estoy viviendo el futuro de aquel que fui, esos olvidados objetos me llenan de tristeza, de melancolía y por instantes me convierto en mendigo de mis recuerdos; siento nostalgia de mí, de lo que fui ayer y de lo que entonces soñé.

Cuando la triste soledad conversa
con un recuerdo viejo, ya perdido,
el alma se acongoja con tal fuerza
que vuelve a renacer lo ya vivido.

Tristes acuden así de tal manera
escenas viejas. Felices, pero idas.
Presente oscuro de la propia vida.
Como eclipse de sol en primavera.

La congoja es la sombra que estremece
la realidad. Que al conversar abruma.
Juntas están. Como en la margen crece
el musgo salpicado entre la espuma.

Es fuego ardiente que produce frío,
es lazo interno que aprisiona el pecho,
es añorar soñando hacia el vacío,
queriendo rehacer lo que está hecho.

Es precipicio de mi propia sombra
que se proyecta triste en el ocaso,
donde el silencio de la muerte asombra
al marchitar las huellas de mi paso.

Y mientras más feliz fue lo vivido,
el conversar se vuelve más sombrío:
es más triste el recuerdo más querido
y es más extraño lo que más fue mío.

CONGOJA
Rafael Ruiz Carrillo

Abrumado por los recuerdos, añorando aquellos días, no tengo valor para deshacerme de ellos. Cuidadosamente los regreso a sus cajas y las coloco en el último rincón de mi armario. Allí pasarán otra vez al olvido hasta que la necesidad de espacio las vuelva a traer a la luz, con toda su carga de nostalgia. Y es que como cantó Joan Manuel Serrat, esas pequeñas cosas tienen boleto de ida y vuelta.

"Aquellas pequeñas cosas" - Joan Manuel Serrat

Powered by Castpost

10 noviembre 2006

Te acordarás un día

Te acordarás un día de aquel amante extraño
que te besó en la frente para no hacerte daño.
Aquel que iba en la sombra con la mano vacía,
porque te quiso tanto que no te lo decía.
Aquel amante loco que era como un amigo,
y que se fue con otra para soñar contigo.

Te acordarás un día de aquel extraño amante,
profesor de horas lentas, con alma de estudiante.
Aquel hombre lejano que volvió del olvido
sólo para quererte como nadie ha querido.
Aquel que fue ceniza de todas las hogueras,
y te cubrió de rosas, sin que tú lo supieras.

Te acordarás un día del hombre indiferente
que en las tardes de lluvia te besaba en la frente;
viajero silencioso de las noches de estío,
que miraba tus ojos como quien mira un río.
Te acordarás un día de aquel hombre lejano,
del que más te ha querido, porque te quiso en vano.

Quizás, así, de pronto, te acordarás un día
de aquel hombre que a veces callaba y sonreía.
Tu rosal preferido se secará en el huerto,
como para decirte que aquel hombre se ha muerto.
Y él andará en la sombra, con su sonrisa triste.
Y únicamente entonces sabrás que lo quisiste.

TE ACORDARAS UN DIA
José Angel Buesa

17 octubre 2006

Sex Bomb!

Navegando en la red, me encuentro por azar con este video que se intitula “Sex Bomb!”. El protagonista es el ruso Evgeni Plushenko, campeón mundial y olímpico de patinaje sobre hielo, quien hace delirar a la audiencia con un baile al ritmo de la canción “Sex Bomb” de Tom Jones. En verdad es todo un espectáculo.

16 octubre 2006

Los colores de mi hijo

Este es el título de un artículo de la escritora venezolana Indira Páez, que apareció publicado en Venezuela Analítica el pasado 17 de julio. Me lo hizo llegar hoy una colega de mi trabajo y la verdad es que me gustó bastante este texto de Páez. Cuando se me ocurrió colgarlo en el blog, no sabía si sólo colocar el enlace o transcribir todo el artículo. Al final me decidí por el “corta y pega”, así que aquí te va íntegro... es un poco largo, bastante más que un post promedio, pero te juro que vale la pena su lectura:

Los colores de mi hijo
Indira Páez

“Yo nací en una casa de lo más multicolor. Y no, no me refiero a las paredes. Esas eran blancas, como las de cualquier casa de Puerto Cabello en los setenta. Mi casa era multicolor por dentro. Y es que mi mamá es de piel tan clara, que sus hermanos la bautizaron “rana platanera”. Y mi papá era de un trigueño agresivo, con bigote de charro, sonrisa de Gardel y cabello ensortijado, estirado a juro con brillantina. La vejez lo ha desteñido, a mi papá. Como si la melanina se acabara con el tiempo. Como si los años fueran de lejía.

De esa mezcla emulsionada salimos nosotros, cinco hermanos de lo más variopintos. Mi hermano mayor, vaya usted a saber por qué, parece árabe. Ojos penetrantes, nariz aguileña, frente amplia y cabello rizado (cuando existía, pues ahora ostenta una calvicie de lo más atractiva). Le sigue una hermana preciosa, nariz perfilada, pecas, ojos inmensos, sonrisa como mandada a hacer. Castaña clara y de cabello cenizo. Se ayuda con Kolestone, vamos a estar claros. Pero le queda de un bien que parece que hubiera nacido así. Al tercero, extrañamente, le decían “el catire”. Nunca entendí por qué, con ese cabello de pinchos rebeldes que crece hacia arriba. Eso sí, tan rana platanera como la madre. Yo soy trigueña como mi padre, y mi nariz delata algún ancestro africano por ahí. Y mi hermana menor es pecosa y achinada, como si en algún momento los genes se hubieran vuelto locos y por generación espontánea hubieran creado una sucursal asiática en la casa.

Así, los almuerzos en mi casa parecían más una convención de las naciones unidas que otra cosa. Claro que yo jamás me di cuenta de eso. Para mí eran almuerzos, punto. Con el olor inenarrable de las caraotas negras de mi mamá y las tajadas de plátano frito que se hacían por kilos. De chiquita nunca entendí por qué en el colegio de monjas un día una niñita me preguntó si mi papá era el chofer. Tampoco supe por qué no lo habían dejado entrar a cierto local nocturno muy de moda en los ochenta. Yo jamás me fijé en los colores de mi familia. Mi papá, mi mamá y mis hermanos, siempre fueron exactamente eso: mi papá, mi mamá y mis hermanos.

Cuando yo era chiquita pensaba que los colores los tenían las cosas, no la gente. No entendía por qué a algunos les decían negros si yo los veía marrones, y a otros les decían blancos si yo los veía como anaranjado claro tirando a rosa pálido. Y menos aún entendía por qué aparentemente y para muchos adultos, era mejor ser “blanco” que “negro”. Una vez mi papá se comió un semáforo y alguien le gritó: “¡negro tenías que ser!”. Yo me quedé estupefacta al descubrir que los “blancos” jamás se comían los semáforos.

Así las cosas, comenzó en mi adolescencia una suerte de fascinación por aquello de los colores de la gente, las etnias, las razas y esos asuntos que parecían importar tanto a la humanidad. Tanto, que hasta guerras entre países generaba. Tanto, que se mataba la gente por asuntos de piel. De genes. De células. De melanina. Yo buscando vivencias reales, y con lo enamorada que soy, tuve novios marrones, rosados, amarillos y uno hasta medio verdoso. Me casé con un italiano y tuve una hija que parece una actriz de Zefirelli. Y finalmente me enamoré hasta los huesos y me casé otra vez. Con un marrón. Un marrón de esos que la gente llama “negro”.

Una tía abuela me dijo cuando me casé: “ni se te ocurra tener hijos con ese hombre, porque te van a salir negritos”. A mí no me cabía en la cabeza que a estas alturas de la historia universal, alguien pudiera hacer un comentario como ese. Pero mi tía tiene 84 años, y uno, a la gente de 84 años, le perdona todo. Hasta el racismo. Como soy bien terca salí embarazada de mi esposo marrón. El embarazo fue una montaña rusa total, así que cuando nació mi hijo, sano, con diez deditos en las manos y diez en los pies, un par de ojos, orejas, boca, nariz y gritos, yo estallaba de felicidad. Y cuando uno estalla de felicidad, no escucha nada.

Pero resulta que han pasado cinco meses, y aunque sigo felicísima, se me ha ido pasando la sordera. Y como soy tan bruta, no termino de entender cómo es que tanta gente, que no solo mi tía la de 84, me pregunta “¿y de qué color es el niño?”. Sí, sí, así mismo. “¿De qué color es?”. Les importa muchísimo ese detalle a algunos. Tal vez a demasiados. Una amiga de España. Una antigua vecina. Una ex compañera de colegio. Una gente cualquiera que no tiene 84 años. Una gente que, que yo sepa, no pertenece al partido Neo Nazi, ni milita en el Ku Klux Klan, ni es aria, ni tiene esvásticas en la ropa. Una gente que se ofende si uno les dice racista. Llegan así, llaman, escriben. Y lo primero que preguntan, antes de esas típicas preguntas de viejita (“¿Cuánto pesó?” “¿Cuánto midió?” “¿Lloró mucho?”), es “¿y de qué color es?”.

Y la verdad, lo confieso, a riesgo de quedar como una madre desnaturalizada, es que yo no me había fijado de qué color era mi hijo. Porque cuando nació mi hija la italianita nadie me preguntó eso. Entonces no pensé que era tan importante saberse el color del hijo. Yo me sabía la fecha de su primera sonrisa. Me sabía cuándo se le puso la triple, cuándo comió papilla por primera vez. Sabía que tenía tres tipos de llanto (uno de hambre, uno de sueño y uno de ñonguera). Sabía que por las noches le gustaba quedarse dormida en mi pecho. Cosas, pues, intrascendentes. Igual con mi bebé. Ya me sé sus ojos de memoria, por ejemplo. A veces están a media asta y es que tiene sueño, pero lucha porque no quiere perderse nada. Me sé sus saltos cuando quiere que lo cargue. La temperatura de su piel, el olor de su nuca.

Pero el domingo pasado me encontré a una ex compañera de trabajo que no veía desde mi preñez, y ¡zuás!, me lanzó la pregunta. “¿Ya nació tu hijo? ¿Y de qué color es?”. Me agarró desprevenida, y no supe qué responderle, pero me prometí a mí misma averiguarlo, ya que a tanta gente parece importarle el asunto. Debe ser que es algo vital, y yo de mala madre no he prestado atención a la epidermis de mis críos.

Así que ante tanta curiosidad de la gente, me he puesto a detallar los colores de mi hijo. Y resulta que mi bebé es un camaleón. Sí, de verdad. Cambia de colores. A las cinco y media de la mañana, cuando se despierta pidiendo comida, es como rojo. Un rojo furioso y candelero. Después se pone como rosadito, y se ríe anaranjado. A veces pasa el día verde manzana, y me provoca darle mordiscos por todos lados. Cuando lo baño, y chapotea con el agua, se vuelve como plateado, una cosa increíble. Cuando se le cierran los ojitos del sueño, es amarillo pollito y provoca acunarlo y meterlo bajo las dos alas acurrucadito. Finalmente se duerme y, lo juro por Dios, se pone azul. Y brilla en la oscuridad.

Ese es mi hijo, multicolor. Sé que va a ser un poco difícil llenarle la planilla del pasaporte, o contestarles a las ex compañeras de colegio cuando pregunten de qué color es mi hijo. Pero eso es lo que hay. Lo juro. Mi hijo es color arco iris.”


En particular, me siento bastante identificado con sus palabras y vivencias, pues yo también vengo de una casa multicolor y al igual que Indira también me casé con alguien de piel canela que proviene de una familia igualmente multicolor. Pero cuando nació mi hijo nadie me preguntó por el color de su piel y no sé de ningún familiar que, ante la posibilidad de un color marrón oscuro, haya suspirado aliviado cuando lo vio blanquito como la abuela materna. Sólo se preocuparon por su salud. Claro, eran otros tiempos.

En momentos en que este país presenta graves fracturas sociales y raciales (por culpa de cierta revolución trasnochada), valdría la pena tener siempre presente estas sencillas palabras de Indira Páez. Y es que el nuestro, desde hace varios siglos, es un país color arco iris.

12 octubre 2006

12 de octubre

Para hoy, doce de octubre, tenía pensado recurrir a un lugar común en esta fecha: escribir sobre el “Día de la Raza” o “Día de la resistencia indígena” como eufemísticamente lo llamamos por aquí. Así, iba a explayarme en lo irónico que resulta conmemorar este día, con semejante nombre, mientras nuestro indígenas aún siguen abandonados a su suerte como hace quinientos y pico de años. Iba a despotricar sobre la demagogia de un Gobierno que pretende reivindicar a un pueblo, mientras en la realidad las comunidades indígenas venezolanas se resisten a perecer ante el hambre, la miseria, las enfermedades, el atropello de sus derechos, la transculturación y la depredación de su hábitat.

No iba a dejar de lado el comentarte como en este país, hace dos años, en un acto “heroico” la barbarie derribó un monumento a Colón (que data de 1904), luego de un supuesto juicio popular al Almirante por genocida, y hasta la presente fecha aún no sabemos del paradero de la estatua. Ni que decir, del hecho de que la desidia oficial permitió el deterioro de la réplica, construida en España en 1967, de una de las carabelas con las que se apareció Colón por este continente (la Santa María) y hoy ya no existe más, salvo en fotos y en la memoria de aquellos que alguna vez la visitamos.

Pero después se me ocurrió que escribir sobre eso me obligaría a efectuar disquisiciones sobre la reinterpretación de la historia que hacen aquellos que hoy nos dirigen; las escasas luces de algunos partidarios de la revolución; la manipulación interesada de hechos históricos y un sinfín de temas conexos que me temo que son un poco álgidos y polémicos, por la enorme carga que tienen de matices ideológicos y políticos. Como la polémica política no es la pretensión de este blog, decidí que mejor no escribía nada. Así que este post no existe, no lo leíste.

04 octubre 2006

Se deja de querer

Una conversación durante el almuerzo de hoy me hizo recordar que hace exactamente dos años atrás estaba yo enamorado de alguien que no me correspondía... ehh, y si... es una frase cursi y un cliché, pero a esta hora de la madrugada no se me ocurrió una mejor, lo siento.

A lo que iba... esta chica me hizo alucinar, le escribí las palabras más bellas que pude imaginar; quise vivir las más locas aventuras junto a ella; estuve dispuesto a abandonarlo todo, no me importaba empezar de nuevo; la vida giraba en torno a ese ser especial que con su sola presencia iluminaba mis oscuros días. Pero no estaba escrito que camináramos juntos este sendero que hemos dado en llamar vida. ¿Razones?... ya sabes, la clásica excusa aquella de “yo te quiero como amigo, pero... etc, etc, etc”... ah! y un detalle menor: es casada. Vamos, que resultó un amor imposible, como dicen por ahí.

Como todo aquel que sufre un desencuentro en el amor, pasé por todas las etapas del despecho, que en mi caso era un guayabo platónico por aquello de lamentarme por lo que pudo ser y no fue. Del masoquismo inicial (largas noches de despecho con ron, rockola y boleros y amargos días de soledad) pasé a la etapa de la rabia y finalmente aterricé donde lo hacemos todos los despechados: la aceptación. Así, asumiendo mi barranco, comencé a repetir como un loro aquellos versos del gran poeta venezolano Andrés Eloy Blanco:

He renunciado a ti. No era posible
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.

He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final, !cuantas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!

LA RENUNCIA (fragmentos)
Andrés Eloy Blanco

El caso es que a pesar de esta renuncia, en aquel entonces juraba que mis días iban a terminar como los de Florentino Ariza, uno de los personajes que recrea Gabriel García Márquez en su novela “El amor en los tiempos del cólera”, que es toda es una apología a la idea del amor eterno. Como recordarás, Florentino pasó cincuenta años esperando por el amor de Fermina Daza, cosa que logra obtener ya al final de su vida.

Me imaginaba yo sufriendo en silencio por ese querer no correspondido, rechazando el amor de otras mujeres... un momento! no te confundas, que quede claro: dije rechazar “el amor de” no “el sexo con” que es muy distinto; a fin de cuentas era un despecho, no una abstinencia del goce carnal, que además es muy rico. En fin, te decía que al igual que Florentino Ariza decidí esperar estoicamente que algún día ella estuviera libre de ataduras, por divorcio o fallecimiento del marido, lo primero que ocurriera, la verdad no me importaba.

Pero una cosa piensa el burro (yo) y otra quien lo arrea (la vida). Decía Oscar Wilde que lo único que dura más que un amor eterno es una obsesión y yo, que no soy obsesivo, hace algún tiempo que descubrí que algo había cambiado; el sentimiento ya no era el mismo. Fue entonces que recordé a José Angel Buesa:

Se deja de querer, y no se sabe
por qué se deja de querer.
Es como abrir la mano y encontrarla vacía,
y no saber, de pronto, qué cosa se nos fue.

Se deja de querer, y es como un viaje
destinado a la sombra, sin seguir ni volver;
y es cortar una rosa para adornar la mesa,
y que el viento deshoje la flor en el mantel.

Se deja de querer, y es como un niño
que ve cómo naufragan sus barcos de papel;
o escribir en la arena la fecha de mañana
y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.

Se deja de querer y no se sabe
por qué se deja de querer...

SE DEJA DE QUERER (fragmentos)
José Angel Buesa

Hoy, a dos años de aquella historia, sólo queda el sereno recuerdo de lo vivido, de lo sufrido y de lo amado. Sin embargo, con la convicción de que el amor no es una cosa etérea ajena a nosotros y que por ello el carácter de permanencia se lo damos nosotros mismos, al recapitular aquellos días me pregunto si realmente fue que dejé de querer o fue que sólo asumí los hechos. De cualquier manera eso ya no es relevante, lo que está claro es que no soy Florentino Ariza. Mucho me temo que maté al amor eterno... y espero sobrevivir a ello.

30 septiembre 2006

Aquí se habla español

Hace algunos meses despotricaba en estas páginas por el uso cada vez más frecuente de palabras y expresiones del idioma inglés en nuestro cotidiano hablar y escribir y, sobre todo, en los asuntos técnicos que tienen que ver con la informática e Internet. No voy a repetir aquí lo que dije aquella vez, pero si voy a insistir en el hecho cierto de que el español es lo suficientemente rico, completo y complejo como para tener que recurrir a otras lenguas a la hora de expresar ideas.

Navegando en la red descubro por azar el blog venezolano Periodismo de Paz, en el cual me llamó la atención un enlace que dice “ñ Español en Internet”. Pues bien, resulta que ese enlace me llevó a la página de un movimiento en apoyo del idioma español en Internet. Para sumarse a él no hay que hacer mayor cosa, sólo colocar en tu página el logo del movimiento. Y eso es lo que acabo de hacer: a la izquierda, en “Acerca de”, podrás ver a partir de ahora el distintivo llamado “ESPIN” (Español en Internet). Y es que ¡¡aquí se habla español!!

25 septiembre 2006

Réquiem para mi contador

Ha fallecido cristianamente mi contador. No, no me refiero al sujeto que lleva los libros de contabilidad, sino a la herramienta esa de Webstats4u que cuenta el número de despistados que llegan a este blog irrelevante. Súbitamente, sin más, dejó de funcionar. Supongo que falleció del aburrimiento que le daba el tener que registrar las escasas entradas a este blog: una visita cada muerte de obispo.

La verdad es que el instrumento de marras lo coloqué cuando abrí esta página porque se supone que todo blog que se respete debe tener uno. Y te juro que al final me resultó muy útil, pues me proporcionó muchos instantes de diversión. Resulta que no sólo registraba el número de visitas, sino también el país de procedencia y, lo realmente divertido, la forma en que llegaban los visitantes al blog.

Así, pude enterarme que la mayoría de los visitantes aterrizaron por aquí gracias al Google, con búsquedas tan originales como “daños por bailar samba” (los que te propinará tu mujer como te pille bailando desenfrenadamente con una carioca), “viajes en cargueros” y “webs gastronómicas de Afganistán” (éste/a no tiene ni puta idea de lo que ocurre en el mundo).

Me encontré con uno/a que estaba preocupado por la crisis económica mundial (y la suya en particular) y preguntaba la “fórmula matemática para la lotería” (coño, si la tuviera ni por el carajo viejo la publico aquí!!!). Nunca falta alguno que a estas alturas todavía cae con las cadenas esas que circulan por la red y sale desesperado a indagar si “es verdad que desaparecerá el messenger” (no papito, quédate tranquilo que Bill Gates no lo va a permitir. Es más, ahora se llama Windows Live Messenger, estamos?).

Otros en plan de búsqueda de la sabiduría indagaron sobre “lo que de verdad vale la pena en la vida” (por supuesto que las drogas, el sexo y el rock’n’roll, o qué te creías tú?), “qué es la verdad convencional” (y justo a este blog lo mandó el Google ja ja ja); “que desesperanza, que agonía el vivir” (un candidato al suicidio), “recuerdos tristes de un pasado alegre” (y si... tiempos pasados fueron mejores), “mujeres equivocadas en su destino” (mi Dios, qué es esto?), “prefiero estar muerto si no alcanzo todas mis metas” (éste/a no necesita al Google, sino a un psiquiatra).

Un importante segmento lo constituyeron aquellos con penas de amor, de cuyas búsquedas vale la pena resaltar “te juro que en verdad me siento sola” (ven que te hago compañía); “me pusieron los cuernos” (y no tiene reparos en hacerlo público!!!) “cómo apoyar a una amiga desilusionada”; “cartas diciendo que regrese a tu lado”; “si me quieres de verdad devuélveme el aire” (esto huele a intento de homicidio por asfixia); “poema para un despechado” y “te amo por encima de lo que creía”.

Ahora bien, te confieso que el mayor número de visitas se debió a personas que buscaban satisfacer sus bajas pasiones (bajas por estar por debajo del ombligo) y así, sin tapujos, buscando con afán los placeres de la carne, escribieron perlas como “bogotanas culonas”; “lamer culos”, “mujeres con las tetas grandes”, “mujeres bogotanas con tetas” (tal parece que por allá hay muchas sin tetas), “mujeres tetonas”, “culos paceños” (deben ser muy fríos por la altura de La Paz), “culos en acción” (tiemblo de solo imaginarme el accionar de un culo), “black culonas” (aquí eso es despectivo, ahora se dice afrodescendientes culonas), “culos de caraqueñas” (cuanta demanda por traseros!!), “mujeres desnudas” y algunos aficionados al softcore preguntaron por “chicas cuentan como llegaron a su primer orgasmo”.

Pero en verdad el que se llevó el primer premio de todos mis visitantes, fue aquel que quería saber “cuantas veces hizo el amor Cristóbal Colón”... hay que ser bien ocioso, por Dios!!!!.

Lo único que me queda claro de todo esto es que ninguna de esas búsquedas pudo hallar respuesta en los posts de este blog. Entonces, llegados a este punto, me queda una duda: o la gente no sabe buscar en Internet o el Google no es tan efectivo como nos lo pintaron. De cualquier manera, parece que tendré que readecuar el contenido del blog para satisfacer las demandas de los usuarios... se me ocurre algo así como ¡Te juro que es sexo duro! por Mutato “Porno” Nomine.

En fin, como corolario, te diré que a contador muerto, contador puesto y así, para no perderme esta diversión gratuita, instalé la herramienta de la gente de StatCounter, que aunque no tiene una presentación elegante como la de Webstats4u ofrece en cambio muchas más funciones. Mi contador ha muerto, viva mi contador!!!

20 septiembre 2006

Delgadas... o famélicas?

Ayer me encontré con una noticia de España, difundida por la agencia Reuters, según la cual la Comunidad de Madrid ha prohibido que desfilen modelos demasiado delgadas en el tradicional desfile de modas que bianualmente se lleva a cabo en esa ciudad. Bajo el alegato de que chicas y mujeres jóvenes intentan copiar el aspecto físico de las modelos y terminan desarrollando desórdenes alimenticios, la Comunidad madrileña ha dispuesto que se cambie el sistema de tallas por el de índice de masa corporal, esto es relación peso-altura.

De más está decir, como lo señala la noticia en cuestión, que tal decisión ha generado una gran polémica a nivel de agencias y modelos, conmocionando así al mundo de la moda. Al margen de la discusión sobre la validez de la medida, lo interesante del asunto es que ha tenido repercusión allende las fronteras españolas, donde se han levantado voces oficiales a favor de acciones de esta naturaleza. Tal ha sido el caso de la Alcaldesa de Milán y la Ministra de Cultura del Reino Unido, quienes se han mostrado partidarias de adoptar sistemas semejantes en Milán y Londres.

Sin ánimo de entrar en discusiones, el caso es que a mí me parece bien la medida de marras. Yo no sé tú, pero yo estoy cansado de ver como la industria de la moda y la belleza cada vez más nos impone como cánones a chicas extremadamente delgadas, que más bien parecen sacadas de un campo de refugiados de Biafra y Etiopía o de damnificados de Bangladesh, con el respeto y la preocupación que la tragedia de esos pueblos me merece. Ojo, por las dudas, aclaro que tampoco pretendo que las modelos voluptuosas de Rubens sean el patrón a seguir; es decir ni tan calvo ni con dos pelucas.

En serio, ¿por qué insisten con esos patrones irreales? La enorme mayoría de la población que consume productos de la moda y la belleza son gente normal y corriente, con todas las “imperfecciones” naturales que se pueden tener; son personas que no poseen cuerpos perfectos ni medidas ideales (por cierto, ¿quién fue el idiota que dijo que 90-60-90 son las medidas perfectas). Lo lamento, pero a mí esas chicas famélicas y mirada lánguida no me inspiran ni un mal pensamiento, salvo lástima.

Yo no quiero carajitas con piel y tetas perfectas. No quiero cuerpos saturados de siliconas y botox. Eso queda para los sueños eróticos de adolescentes con exceso de tetosterona. A mí me gustan las mujeres naturales, corrientes, las del día a día, con sus barriguitas o cauchitos, con líneas de expresión en su rostro y preocupación por una incipiente celulitis. Está bien que se cuiden, pero que no sea ese el “leif motiv” de sus vidas, porque a fin de cuentas eso es pasajero pues el deterioro en el tiempo es inexorable. Por eso es que me gustó tanto la campaña sobre la belleza real que Dove lanzó aquí en febrero pasado, aunque ya es de vieja data en Estados Unidos y Europa. No me importa si era una estrategia de mercadeo o no; pero nos mostraba mujeres reales, de las que vemos todos los días en las calles de nuestras ciudades.

¿Quién coño dice que es ser bello o no?... ¿qué es lo hermoso o no?... ¿los editores de Vogue o Vanity?.. no me jodan!. Será trillado, un lugar común y todo lo que quieras, pero la verdadera belleza ¿no es la que nace del alma?. ¿Qué cuernos importa si tiene los senos grandes o pequeños, las nalgas redondas o cuadradas?. A fin de cuentas, yo no quiero el adorno de las revistas de moda (tuve un amigo que decía que él tenía su mujer para lucirla), yo quiero de compañera a alguien segura de si misma (y no por sus siliconas), con sabiduría para vivir y amar, sensata, que me brinde ideas, pasión, desafíos y curiosidad... ahí está la hermosura real, la que perdura; lo demás, el empaque, es paja loca. He dicho.

18 septiembre 2006

No puede ser

Me encuentro con una sorpresa en mi correo; estas sencillas palabras que una amiga me dedica:

Hipocresías

"Caminos que se encuentran para luego alejarse
Sentimientos confusos, llenos de culpa
Deseos apagados con un arder intacto
Juegos que reclaman su lugar
Palabras que disfrazan las ganas de expresar un sentir
Momentos que pueden ser perfectos y eternos - aunque sea en ese instante - pero que encuentran caminos que parecen acercarse en una inmensidad de dudas
Sé que la distancia no permitirá que me acerque y demostrarte sin titubeos, sin hipocresías
lo que la sensatez me impide"


La verdad es que el asunto me confunde un poco. Sólo espero que esto no signifique lo que creo que significa, porque como dijo el poeta Buesa “no puede ser, no puede ser!”... y es que ese es un camino que no puedo transitar...

16 septiembre 2006

Mutato, el claustrofóbico

Entre las 02:00 y las 03:00 a.m. de las madrugadas caraqueñas, a las cuales soy confeso adicto, invariablemente dos aviones surcan el cielo en sentido sureste-noroeste. En el silencio de la noche, el viento trae el apenas perceptible sonido de sus turbinas. Sus luces de posición, titilantes, compiten en intensidad con las estrellas. Los veo pasar sobre mi balcón y los sigo con la vista hasta que desaparecen a lo lejos, tras el cerro El Avila. Algunas veces, alrededor de las cuatro, pasa otro en dirección oeste-este sobre la cordillera. A éste lo veo hasta que sus luces se difuminan en la distancia.

Esas luces no son simplemente aviones, sino unos cuantos cientos de seres que aunque comparten un viaje hacia un punto geográfico común, sus almas tienen distintas motivaciones y destinos. Así, está el que regresa a casa, el que va de vacaciones, el que busca una nueva vida, el que va por negocios, el que lo deja todo atrás, el que busca un amor, el que pretende olvidar. Todos y cada uno de esos pasajeros tienen su propia historia. Confieso que el fugaz paso de esas aeronaves me provoca envidia; en esos instantes yo desesperadamente quisiera estar en una de ellas.

Siempre me ha gustado viajar. Lo he hecho desde niño, por las más diversas razones: exilio, estudios, diversión, trabajo. El oficio que hoy ejerzo lo escogí por egoístas y hedonistas razones. Hay aquellos que trabajan por motivos altruistas, salvan vidas, curan enfermos, luchan contra el hambre y la miseria, defienden fronteras, se ocupan de la seguridad de sus semejantes; protegen al medio ambiente. Yo no, yo elegí mi trabajo porque era una forma segura de viajar y de vivir en otros lugares. Así fue y en verdad lo disfruté, aunque el precio que he pagado ha sido alto. He sido extranjero en otras tierras y al regresar a casa he sido extranjero en mi propio país. He dejado amigos entrañables, seres queridos. He tenido que empezar una y otra vez. Cargo a cuestas un baúl de recuerdos que, como alguna vez te dijera, es lo que duele. Ya llego a pensar que tengo más pasado que futuro.

Ahora, al cabo de todos estos años de trabajo, me encuentro sumido en una de mis peores contradicciones. Estoy cansado de esto, pero no puedo dejarlo. No quisiera pasar por el trago amargo de partir de nuevo, pero a la vez extraño horrores la sensación de vivir otras experiencias, de conocer nuevas gentes y culturas. Contra mi voluntad y mis deseos de estabilidad, me está atacando de nuevo mi particular claustrofobia: la angustia por permanecer encerrado en la rutina de lo conocido, de lo seguro, de la monotonía del día a día, del conformismo. Al igual que hace unos cuantos años, comienzo a sentirme encerrado en las fronteras de esta tierra de gracia, como llamó Colón a Venezuela cuando se dio una vuelta por estos predios en el siglo XV.

Lo cierto es que al final, como con otras tantas cosas, esta sensación de encierro también se me va a pasar, pero me está preocupando el hecho de que, en esta noche de ocio en la que escribo, me asomé por el balcón y al ver la inmensidad del cielo estrellado comencé a sentirme pequeño y atrapado en el globo terráqueo... ¿será claustrofobia planetaria?... ahí si es verdad que estoy jodido...

"Come fly with me" - Frank Sinatra

Powered by Castpost

14 septiembre 2006

Hello again, hello

Como decía aquella vieja canción de Neil Diamond: hello my friend, hello. De nuevo estamos por aquí. No sé por cuanto tiempo, así que esta vez no voy a prometer nada acerca de seguir escribiendo. Al igual que en los últimos años, estoy tomando unas largas vacaciones por estas fechas. Si, no lo digas, ya sé que la última vez que escribí por aquí también estaba de vacaciones. El caso es que tengo muchos períodos de vacaciones no disfrutadas y por estas tierras de Dios la ley prohíbe que el empleado acumule más de dos períodos vacacionales. Adicionalmente, los negreros con los que trabajo pretenden ponerse al día con los pasivos laborales, así que los de Recursos Humanos me estaban presionando para que hiciera uso de todas mis vacaciones vencidas, de manera tal que no me las tengan que pagar otra vez. Todavía tengo unas cuatro pendientes.

Para ponernos rápidamente al día te cuento que, antes de salir de vacaciones, en el trabajo “estaban” mejorando las cosas, al punto que volvieron a enviarme en misión al exterior y el asunto de mi traslado a una de nuestras oficinas en Europa “estaba” viento en popa. Te advierto que el uso del copretérito o del pretérito imperfecto del verbo estar en las frases anteriores no es casualidad. Ocurre que el accionista mayoritario del consorcio decidió tomar control absoluto de la empresa donde trabajo y comenzó la remoción y sustitución de todos los que tienen cargos directivos. Así que ahora con jefes nuevos mi situación en la empresa en bastante incierta; no sólo no voy trasladado a ninguna parte sino que incluso estoy esperando que en cualquier momento me pidan que entregue mi modesto carguito (por no decir que me den una patada por el culo). En todo caso, como dicen en mi pueblo: “amanecerá y veremos”.

De lo sentimental mejor no hablar; eso lo dejamos para otra ocasión. No sé porque motivo, pero en estos días he estado pensando en alguien a quien amé hace un tiempo. Nunca más volvimos a hablarnos y apenas nos saludamos cuando nos tropezamos por ahí, pero en estos días la he extrañado, he querido saber de ella. Es que lo que duele no es decir adiós, sino los recuerdos... anyway, ya se me pasará...

En fin, como verás, nada nuevo bajo el sol.

07 mayo 2006

No estaba muerto

Es un lugar común, lo sé, pero en verdad el tiempo pasa volando. No escribo desde finales de marzo. En un abrir y cerrar de ojos se me fue un mes y pico. Como dice aquella vieja canción colombiana, no estaba muerto... estaba de parranda. Bueno, tampoco es exactamente así, el caso es que he estado bastante ocupado con algunos asuntos personales. Pedí tres semanas libres para pasar unos días a tiempo completo con mi hijo, que tuvo vacaciones de mitad de período; finiquitar la compra del apartamento, resolver el préstamo del banco y atender a Max, el gato, que otra vez se enfermó de la boca y requería un tratamiento largo y complicado con visitas interdiarias al veterinario.

No me puedo quejar, las cosas últimamente están saliendo bien, se van enderezando las cargas, por lo menos en lo que se refiere a los asuntos personales. Atrás van quedando sinsabores, frustraciones. La angustia existencial (y sentimental) que me llevó a iniciar este blog es apenas un recuerdo que se disipa en la bruma del tiempo. Creo que, en buena parte, a ello obedece el hecho de que no haya escrito por tanto tiempo en el blog.

En lo profesional, las cosas no van tan bien pero tampoco me puedo quejar. Luego del desastre de la misión a Bolivia no he vuelto a participar en ningún otro viaje, por algunas diferencias de opinión con el Gerente para América Latina de la empresa en la que trabajo. Unos colegas de la Gerencia de Recursos Humanos me están haciendo la segunda (como decimos por aquí) para ver si me trasladan a alguna de las oficinas que tenemos en el exterior. Parece que hay alguna oportunidad en Europa.

Te confieso que esto no me entusiasma mucho. Si bien sería una gran experiencia, la verdad es que me desanima el hecho de dejar otra vez atrás a familiares y amigos. Volver a comenzar en un sitio desconocido no es fácil ni agradable y menos en esta oportunidad que no estoy huyendo de nada, como cuando fui a Montevideo hace tantos años. De todos modos aún es prematuro hablar de esto. Ya veremos si se concreta este ofrecimiento que me han hecho.

Por lo pronto, nos seguimos viendo por aquí. Trataré de ser más consecuente con este blog que, aunque irrelevante, me proporciona momentos de distracción... ah! y gracias por preguntar ;-)

31 marzo 2006

DiccionarioSMS

Días atrás Andaya comentaba en este espacio que, a su entender, el cáncer del idioma español no es el uso de palabras y locuciones extranjeras, sino los mensajes de texto abreviados que se transmiten por los teléfonos móviles y los diálogos en las salas de “chat”. Aunque detesto esas odiosas abreviaturas (y maldigo ad libitum a todo aquel que me envía los mensajitos abreviados por el celular), la verdad es que a mi no me preocupaba su incidencia en el idioma.

De hecho, jamás había reflexionado mayormente sobre esa malsana práctica, pues siempre había creído que ese vil intento de asesinar a la ortografía española quedaría irremediablemente circunscrito a esa forma de comunicación. Soy de los que creen que es el habla cotidiana la que modifica el idioma; es el uso de la palabra hablada, antes que la escrita, la que va haciendo evolucionar o involucionar (si ello es posible, discusión filosófica al margen) a nuestra lengua materna.

Igual el asunto me quedó dando vueltas en la cabeza y, en un rato de ocio, me puse a navegar en Internet para buscar algo que me diera más luces sobre este asunto de las abreviaturas. Y vaya que encontré luces. Deslumbrado quedé ante tanta luminosidad. Resulta que no sólo abrevian, sino que hasta diccionario tienen. Para mi sorpresa me tropiezo con esta joyita que, pretendiendo ser el homólogo en Internet del Diccionario de la Lengua Española, nos ilustra sobre el significado de las abreviaturas empleadas en los celulares e Internet.

Así, me entero que en el llamado lenguaje SMS, por ejemplo, “cl” puede indistintamente significar centilitro, cloro, cual o culo; que “pta” se traduce como peseta, puerta, puta o reputa; que “v” puede ser cinco, antena, velocidad, venceremos, victoria, voltio o vos. Pero también hay perlas como “khlac” que quiere decir “quiero hacer el amor contigo”. Ahora, si eso te parece muy fuerte y directo y lo tuyo es la delicadeza, entonces puedes escribir “kierssxocnmgo”, término que la persona objeto de tu pasión leerá como “¿quieres hacer el amor conmigo?”. Y así por el estilo, puedes encontrar allí 11.293 maravillosos términos SMS.

Lo que no tiene desperdicio (te juro que cuando comencé a leerlo casi me da un infarto por la emoción) es el texto que los gaznápiros estos colocaron a modo de introducción en la paginita de marras. Te transcribo a continuación una parte de tan enjundiosas palabras:

“hexo x ti y xa ti, tú pones las reglas

Los jóvenes están desarrollando nuevas formas de comunicarse a través de los móviles e Internet, su lenguaje es transgresor, sintético, rebelde y práctico.
Cooñoooo!!!
Una forma de comunicarse que es utilizada diariamente por millones de jóvenes, una realidad que va a influir en la evolución de la lengua y de la gramática. (ahora si va a joderse todo el idioma…)
El objetivo del diccionarioSMS es recopilar los términos y abreviaturas que utilizan por los jóvenes (sic) para escribir en sus teléfonos móviles o cuando lo hacen en Internet .
diccionarioSMS es una herramienta de consulta creada por lo jovenes
(sic), desde abajo hacia arriba para profesores, estudiosos de la lengua española, medios de comunicación, padres y educadores. (lo que nos faltaba!!!)


¿Pero qué se habrán creído estos mamarrachos patéticos? ¡¡¡por el amor de Dios!!!... ¿una herramienta para estudiosos de la lengua española? ¡¡no me jodas!!... los autores de este esperpento y sus usuarios deberían, más bien, estudiar ellos la lengua española y dejarse de pendejadas.

El asunto no pasaría de ser precisamente eso, una pendejada, si no fuera por el preocupante hecho de que el autor intelectual de semejante crimen contra el idioma español es la Asociación de Usuarios de Internet de España (AUI) y que en tal delito participan, como coautores en grado de complicidad, empresas que en ese país prestan servicios de telecomunicaciones, de la talla de Movistar, Vodafone, MSN (si, esa misma, la del Messenger y afines), Amena y Lleida.Net. Durmiendo con el enemigo, como dicen por ahí.

Si te quedan dudas de sus intenciones, te recuerdo que esta banda de maleantes aseguran que el lenguaje SMS es una realidad que va a influir en la evolución del idioma y la gramática. Ya me imagino a estos llegando al orgasmo ante una edición de El Quijote traducida al SMS: “N 1 lgr d l Manxa d cuyo nmbr nop kiero acrdrm...” y a cagarnos en la memoria de Cervantes!!!.

Ante tales vaticinios hay que poner en práctica aquello que decían las viejas de mi pueblo: más vale prevenir que lamentar. Así que mañana mismo voy a fundar una ONG que abogue por que se declare a esa bárbara manera de escribir como un delito de lesa humanidad y que se castigue con la pena de muerte a todos aquellos que asesinan el idioma español en los mensajes de texto... por las dudas, digo, no vaya a ser cosa que de aquí a poco la RAE, abrumada ante tal realidad, termine aceptando su uso. Mientras tanto, por mí estos sujetos se pueden ir literalmente a tmr.x.cl. He dicho.

23 marzo 2006

Muerte en el olvido o uno aprende

Hoy vamos de poesía. En una de esas densas conversaciones que tenemos de vez en cuando a través del Messenger, Nancy, que en el momento escuchaba la canción “A puro dolor” de Son By Four ("vida, devuélveme mis fantasías, mis ganas de vivir la vida; devuélveme el aire; las noches me saben a puro dolor..."), me pregunta si me he permitido alguna vez sentir así.

Comienzo a rememorar todos los desencuentros que he padecido en esta vida, que en honor a la verdad han sido más de los que me hubiera gustado tener, y creo que ni aún en los momentos de más intenso dolor me permití sentir así. Me explico: he sufrido despechos, arrebatos de intenso dolor; he pasado largas noches de desvelo con ron, rockola y boleros; he jurado no enamorarme más… y hasta unas lágrimas he derramado… pero de allí a echarme al abandono, jamás!!!. A fin de cuentas son ellas quienes se lo perdieron... (¿viste que inflado tengo el ego en estos días?).

Tal vez es que en verdad nunca me he enamorado (cosa que estoy dispuesto a discutir y desde ya a negar), pero el caso es que yo no entiendo mucho a aquellos que, ante un revés amoroso, creen que es el fin del mundo, que sus vidas no tienen sentido y todas esas cosas que se piensan y sienten ante el abandono del ser amado.

Es curioso como solemos poner en manos de otros nuestra propia felicidad, destino y metas. Mientras nos aman nos parece que todo tiene sentido y cuando el amor nos dice adiós nos derrumbamos en el foso más oscuro. Lejos de mirar hacia adelante volteamos una y otra vez sobre nuestros pasos, sentimos que no somos nada, que todo acabó. El poeta español Angel González recita tales sentimientos con estos versos:

Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...

MUERTE EN EL OLVIDO
Ángel González


Es así que nos sentimos cuando nos aman y así nos sentimos cuando se acaba. Maravillosos somos al ser amados, nada valemos si no nos aman. Hace mucho tiempo, alguien me hizo llegar un poema atribuido a Jorge Luís Borges que circula por la red, que creo que representa otra forma de asumir los desencuentros amorosos. Como verás a continuación, los versos hacen referencia a los reveses del amor y la experiencia que de ello nos va quedando:

Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma,
y uno aprende
que el amor no significa recostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender
que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos
y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Después de un tiempo uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende...
y con cada adiós uno aprende.

Y UNO APRENDE


La verdad es que no he podido comprobar que este poema sea en efecto de Borges; incluso recuerdo haber leído en alguna parte que no era su autor. En todo caso, sea o no de Borges, a mi en lo particular me gusta mucho este poema, pues de él se pueden extraer algunas reflexiones sobre el amor, el dolor, la autoestima, la esperanza.... Pero para no extenderme más en estas notas, resumiré diciendo que su encanto está en el hecho de que en sutiles palabras nos enseña que el amor puede no ser para siempre, que por mucho que ello duela la vida continúa y que, al final de todo, nuestra felicidad sólo depende de nosotros mismos. Esto es algo que siempre deberíamos tener presente.

Entre uno y otro poema, me inclino por el segundo como actitud a adoptar en la vida. Sin duda que sus palabras nacen del desencanto y el dolor, pero son palabras que han crecido en la experiencia. El primero es indudablemente hermoso, de hondo contenido poético y digno de dedicar al ser amado como muestra de un sublime sentimiento... pero a los efectos prácticos el atribuido a Borges sigue ganando, ¿no crees?...

15 marzo 2006

Reforma ortográfica

Siguiendo la onda sobre la degeneración del idioma del post anterior, aquí te transcribo un texto que circuló en Internet hace algún tiempo, a propósito de las modificaciones que luego de nueve años de estudio iba a introducir la RAE en el idioma español, publicadas por cierto en la última edición del Diccionario de la Lengua Española (Vigésima Segunda Edición - 2001).

REFORMA ORTOGRAFICA 2.000

La Real Academia Española dará a conocer próximamente la reforma modelo 2000 de la ortografía española que tiene como objetivo unificar el español como lengua universal de los hispanohablantes. Me han mandado, con carácter exclusivo, un documento reservado que revela cómo se llevará a cabo dicha reforma. Será, pues, una enmienda paulatina, que entrará en vigor poco a poco, para evitar confusiones.

La reforma hará mucho más simple el castellano de todos los días, pondrá fin a los problemas de ortografía que tienden trampas a futbolistas, abogados y arquitectos de otros países, especialmente los iberoamericanos, y hará que nos entendamos de manera universal quienes hablamos esta noble lengua. De acuerdo con el expediente secreto, la reforma se introducirá en las siguientes etapas anuales:

Supresión de las diferencias entre c, q y k.- Komo despegue del plan, todo sonido parecido al de la k (este fonema tiene su definición téknika y linguístika, pero konfundiría mucho si la mencionamos akí) será asumido por esta letra. En adelante, pues, se eskribirá kasa, keso, Kijote. También se simplifikará el sonido de la c y la z para igualarnos a nuestros hermanos hispanoamericanos que convierten todas estas letras en un úniko fonema s. Kon lo kual sobrarán la c y la z: "el sapato de Sesilia es asul."

Por otro lado, desapareserá la doble c y será reemplasada por x: "Tuve que axionar la alarma". Grasias a esta modifikasión los españoles no tendrán ventajas ortográfikas frente a otros pueblos hispanoparlantes por su estraña pronunsiasión de siertas letras.

Así mismo, se funden la b kon la v; ya que no existe en español diferensia alguna entre el sonido de la b larga y la v chikita. Por lo kual, a partir del segundo año, desapareserá la v y beremos komo bastará con la b para ke bibamos felises y kontentos.

Pasa lo mismo kon la elle y la ye. Todo se eskribirá con y: "Yébeme de paseo a Sebiya, señor Biyar". Esta integración probokará agradesimiento general de kienes hablan kasteyano, desde Balensia hasta Bolibia. Toda b será de baka, toda v será de burro.

La hache, kuya presensia es fantasma en nuestra lengua, kedará suprimida por kompleto: así, ablaremos de abichuelas o alkool. A partir del tercer año de esta implantación, y para mayor konsistensia, todo sonido de erre se eskribirá con doble r: "Rroberto me rregaló una rradio". No tendremos ke pensar kómo se eskribe sanaoria, y se akabarán esas complikadas y umiyantes distinsiones entre "echo" y "hecho". Ya no abrá ke desperdiciar más oras de estudio en semejante kuestión ke nos tenía artos.

Para ebitar otros problemas ortográfikos se fusionan la g y la j, para que así jitano se eskriba komo jirafa y geranio komo jefe. Aora todo ba con jota: El jeneral jestionó la jerensia". No ay duda de ke esta sensiya modifikasión ará que ablemos y eskribamos todos con más rregularidad y más rrápido rritmo.

Orrible kalamidad del kastellano, en jeneral, son las tildes o asentos. Esta sancadiya kotidiana jenerará una axión desisiba en la rreforma; aremos komo el injles, que a triunfado unibersalmente sin tildes. Kedaran ellas kanseladas desde el kuarto año, y abran de ser el sentido komun y la intelijensia kayejera los ke digan ake se rrefiere kada bocablo. Berbigrasia: "Komo komo komo komo!"

Las konsonantes st, ps o pt juntas kedaran komo simples t o s, kon el fin de aprosimarnos lo masimo posible a la pronunsiasion iberoamerikana. Kon el kambio anterior diremos ke etas propuetas osionales etan detinadas a mejorar ete etado konfuso de la lengua.

Tambien seran proibidas siertas konsonantes finales ke inkomodan y poko ayudan al siudadano. Asi, se dira: "ke ora es en tu relo?", "As un ueko en la pare" y "La mita de los aorros son de agustin". Entre eyas, se suprimiran las eses de los plurales, de manera que diremos "la mujere" o "lo ombre".

Despues yegara la eliminasion de la “d” del partisipio pasao y kanselasion de lo artikulo.- El uso a impueto ke no se diga ya "bailado" sino "bailao", "erbido" sino "erbio" y "benido" sino "benio". Kabibajo asetaremo eta kotumbre bulgar, ya ke el pueblo yano manda, al fin y al kabo; dede el kinto año kedara suprimia esa "d" interbokalika ke la jente no pronunsia.

Adema, y konsiderando ke el latin no tenia artikulo y nosotro no debemo imbentar kosa que nuetro padre latin rrechasaba, kateyano karesera de artikulo. Sera poko enrredao en prinsipio, y ablaremo komo fubolita yugolabo, pero depue todo etranjero beran ke tarea de aprender nuevo idioma rresultan ma fasile.

Profesore terminaran benerando akademiko ke an desidio aser rreformas klabes para ke sere umano ke bibimo en nasione ispanoablante gosemo berdaderamente del idioma de Serbante y Kebedo.

ESO SI: nunka asetaremo ke potensia etranjera token un kabeyo de letra eñe. Eñe rrepresenta balore ma elebado de tradision hispanica y primero kaeremo mueto ante ke asetar bejasione a simbolo ke a sio korason bibifikante de istoria kastisa epañola unibersa.

Desafortunadamente, desconozco el nombre de su autor, pero me resulta un artículo bastante ingenioso que, de manera mordaz, pone de manifiesto las diferencias fonéticas entre los hispanoparlantes y arremete contra la mala costumbre de “comernos” ciertas letras al hablar, que nos guste o no son también atentados contra nuestro idioma.

28 febrero 2006

En inglés es más glamuroso

Ya sabes que yo tengo especial debilidad por las palabras en otros idiomas o en lenguas muertas. En particular me gustan los latinazos. Tienen un “no sé qué” que me atrae. Tal vez sea por su particularidad sonoridad o por simple pedantería, pero el caso es que me gustan y las uso con cierta frecuencia, incluso por motivos profesionales. No me dirás que es lo mismo decir “a voluntad” o “a elección” que decir “ad libitum”. De la misma manera, no es igual graduarse con honores en la universidad que obtener el título de grado “summa cum laude”. Dime que lo segundo no es más chic, más glamuroso. Y ya que de glamour hablamos, no es lo mismo tener “savoir faire” que “habilidad”.

Bromas aparte, yo no entiendo mucho esa manía que tenemos de usar palabras o expresiones extranjeras en nuestra vida cotidiana, cuando el idioma español es tan rico, gramatical, semántica y etimológicamente hablando. Sin embargo, hemos aceptado como algo natural locuciones ajenas a nuestro idioma como “giorno”, “dolce vita”, “darling”, “look”, “break”, “film”, “cool”, “full”, “sandwich”, “cheese cake”, “hit”, “okey”, “restaurant”, por sólo numerar algunas que me vienen en este instante a la memoria. Como si esto fuera poco, insistimos en deformar el idioma con palabrejas como “friqueado” (freak) y “pepiado” (preppy).

Pero no te creas que esto es exclusivo de estas tierras. Si de incorporar palabras foráneas va el asunto, los del cono sur tampoco son mancos. "Coiffeur", "palier", "placard", "garage", son algunas de las más corrientes. Claro, son en francés, que es mucho mas chic. Es que ellos siempre se han sentido más europeos. He oído cada cosa por esta latitudes latinoamericanas que lo menos que da es repeluznos de solo escucharlas. En Colombia no enceran y pulen el auto, allá a los vehículos le hacen el “polishado” (to polish). Los mexicanos no verifican, ellos “checan” (to check). En Puerto Rico no comparan, allá “machean” (to match), ¡ay bendito!. Por cierto, al margen de esto, el borinqueño “te llamo pa’ atrás” (I call you back) no hay Master Card que lo pague... ¡no tiene precio!.

En cuestiones técnicas, la cosa se pone igual de fea. Las computadoras no se “reinician”, se “resetean”. Aquí no se ingresa, se “accesa” (supongo que del muy castellano verbo “accesar”… que bolas!!!!). ¿Pulsar?... que arcaico!!, la palabra correcta es “clicar”. El verbo no es enlazar, es “linkear”. La vaina no es personalizar, es “customizar”. El “blog” no lo actualizas, haces un “update”. Y no me meto con “mouse”, “keyboard” y amigos, para no levantar más ronchas.

Ahora bien, contradictorio como soy, confieso que hay algunas palabras extranjeras que me gustan por encima de las correspondientes en español. Tal es el caso de la brasileña “saudade” o “jeito de mulher”, que son de difícil traducción al español, por no haber una coincidencia exacta. Y si de insultar se trata, me parece que la inglesa “bitch” tiene más contundencia que la castizas “puta” o “perra”. “Asshole” es más incisiva que.. bueno, que esa misma… vamos, que hay que tener algo de pudor. Eso si, a mi jamás se me ocurriría insultar a una dama diciéndole “bitch”... puta si, pero “bitch” jamás, que para eso hablamos en español.

Retomando el hilo, es verdad que el idioma es cambiante y va evolucionando con el tiempo y no pretendo embarcarme en nombre de la RAE en una cruzada idiomática en defensa del español, que ya sabemos como terminaron los Cruzados, pero en verdad lamento que teniendo un idioma tan rico, completo y complejo, terminemos usando cada vez con más frecuencia palabras y modismos de otras lenguas. Por no mencionar el uso de barbarismos o los horrores antes mencionados, que en definitiva constituyen una forma de asesinar nuestro idioma. Y en un país serio deberían dar de sesenta años a cadena perpetua por ese homicidio… je je je...

17 febrero 2006

Al cien por ciento

Revisando archivos viejos en mi computadora, rescato este texto que hace mucho me envió una amiga por e-mail:

“¿Alguna vez te has preguntado qué significa 100%?, ¿qué es dar MÁS del 100%? ¿Alguna vez te has preguntado cómo son esas personas que dicen que dan MÁS del 100%?. Todos hemos asistido a reuniones en las que alguien nos ha pedido que demos MÁS del 100%. ¿Qué te parece alcanzar el 103%?, ¿de qué está compuesto el 100% en esta vida?.

A continuación figura una simple fórmula matemática que puede que te ayude a responder a estas preguntas:

Si:
A B C D E F G H I J K L M N Ñ O P Q R S T U V W X Y Z
equivalen a los siguientes números:
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27

Entonces:
T-R-A-B-A-J-A-R (21+19+1+2 +1+10+1+19) = 74% y
S-A-B-I-D-U-R-I-A (20+1+2+9+4+22+19+1) = 78%

Pero
D-E-S-E-M-P-E-Ñ-O (4+5+20+5+13+17+5+15+16) = 100% y
M-E-N-T-I-R-A-S (13+5+14+21+9+19+1+20) = 102%

Y, mira lo lejos que te llevará lamer culos:
L-A-M-E-R C-U-L-O-S (12+1+13+5+19 + 3+22+12+16+20) = 123%

Así que, podemos concluir que es matemáticamente cierto que: TRABAJAR y tener SABIDURIA te ponen en buen camino; el DESEMPEÑO te hará llegar al 100% y las MENTIRAS y LAMER CULOS te harán sobrepasar el 100%.

Ojo entonces cuando te digan que tienes que dar más del 100%. Ahora ya sabes a qué se están refiriendo...”

No deja de ser un texto gracioso, a pesar de lo descabellado de la teoría. Pero yo te digo que, por las dudas, desde ahora comienzo a trabajar a media marcha...

10 febrero 2006

Presencia

Hay seres muy especiales cuyas almas tienen la rara y particular virtud de existir en todo aquello que nos rodea. Así, a pesar de que estén físicamente ausentes, siempre las sientes a tu lado. Ella es uno de esos seres. Su espíritu se hace presente en el suave viento que apacible impulsa las nubes... en el melancólico gotear de la llovizna en los tejados y los cristales... en el dulce sonido de la brisa entre los árboles... en esos brumosos colores de la montaña al amanecer... en el intimista y nostálgico ocaso... en el fresco aroma que trae el aire nocturno... y en los titilantes luceros que se asoman en las madrugadas caraqueñas

Sopla la brisa y es su alegre risa que se esparce. Cae la garúa y es su suave voz la que se escucha. Titilan las estrellas y son sus ojos los que brillan. Asciende el sol en el firmamento y es su calidez la que todo lo envuelve. El viento trae la fragancia de la noche y es su perfume el que se aspira...

Tal es la sensación, que a veces llega a parecerme que más que “estar” en lo que me rodea, ella “es” todo lo que me rodea.

04 febrero 2006

Los justos

Acabo de leer el post (“Los justos”) que Hernán Casciari publicó el jueves en Orsay. En él relata, de manera casi poética, como los capítulos de una serie de televisión norteamericana son inmediatamente copiados, traducidos, subtitulados y distribuidos gratuitamente en Internet gracias a la labor de un montón de gente alrededor del mundo que, sin conocerse entre si pero actuando en conjunto, hacen posible que otro montón de fanáticos de esa serie puedan bajarla a sus computadoras en cualquier lugar del orbe, a escasas horas de haber salido los capítulos al aire en Estados Unidos.

Ese post ya lo están citando algunos partidarios de las redes P2P, el software libre y el Copyleft, como apoyo adicional a sus argumentos a favor de la libre descarga e intercambio de software, música y etcétera en la red. Yo, que en estos días tengo un ataque de sensiblería, cuando lo leí se me estrujó el corazón... vamos, que me emocioné, coño!. Así que prefiero pensar que más que una razón contra el Copyright, es una oda a aquellos que generosa y desinteresadamente comparten y hacen cosas por los demás.

Sencillamente genial. Ya quisiera yo escribir así.

30 enero 2006

La Paz

No, no es la paz mundial, que como van las cosas está muy lejos de alcanzarse. Tampoco es la paz de los sepulcros, que ya agradecería yo que la tuvieran unos cuantos vivos que conozco. Es La Paz, capital de Bolivia, ciudad en la que acabo de pasar cinco días de estadía. Aprovechando la coyuntura política que vive esa nación andina y las afinidades ideológicas de los gobernantes de ambos países, fuimos allá a ver si podíamos hacer algunos negocios con los bolivianos.

Debo decir que fue un viaje desagradable. En serio, no consigo otra calificación mejor. Al igual que el pasado viaje a Santa Marta, esta vez también decidieron a último momento que debíamos ir a La Paz, pero en esta oportunidad para apoyar a los nuevos ejecutivos que negociarían los contratos. Al menos esta vez si consiguieron las reservas y no tuvimos que suplicar en el “counter” de la aerolínea que nos dieran un cupo.

Lo malo es que el viaje fue en Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), una porquería de aerolínea que no se ha venido abajo porque Dios debe ser oriundo del altiplano. Aeronaves viejas, pequeñas, incómodas, comida infame (lo que ya es mucho decir, pues de por sí la comida en los aviones no es precisamente la mejor), rutas inverosímiles con múltiples escalas y horarios a destiempo. Si alguna vez viajas por esas tierras, ni de vaina se te ocurra utilizar esa aerolínea. Ah... no te dejes engañar por el único 767 que tienen, que esa aerolata nos dejó varados en la escala en Cochabamba por desperfectos en un motor.

Con cuatro horas de retraso salió nuestro vuelo y nos tomó diez horas llegar a Bolivia, que está como quien dice a la vuelta de la esquina. Más tiempo de que lo tarda un vuelo a Europa, que queda a más del doble de distancia. Hay que joderse!. Nomás llegar al aeropuerto que sirve a La Paz, se siente la falta de oxígeno pues está ubicado a 4.000 metros sobre el nivel del mar, en la población de El Alto. Como la ciudad capital está apenas un poco más abajo, a 3.850 metros, pasé los cinco días a punta de mate de coca, para evitar el mal de altura (aumento de la ventilación pulmonar y de la frecuencia y el gasto cardíaco) o “sorochi” como le dicen por allá. Nada mal, te cuento... la infusión de coca, además, quita el hambre y da energía.

Aún así, debimos tomarnos las cosas con calma, sin agites, tal como recomiendan los paceños a los recién llegados: “caminar despacito, comer poquito y dormir solito”. El clima tampoco ayudó mucho; no paró de llover esos días, con temperaturas que oscilaban entre los 5 y los 15 grados centígrados. Eso, panita, para estos cuerpos caribeños es frío que jode!!!. De más está decir que regresé con un resfriado de agárrate y no te menees.

Pero en fin, que esas son tonterías. Lo feo fue el despelote con que se hicieron los trabajos. Esta fue una misión muy desorganizada, con notables carencias de coordinación y, en consecuencia, con enormes pérdidas de tiempo y recursos. Mucha confusión, directrices nada claras, falta de comunicación, instrucciones imprecisas y duplicación de esfuerzos. Los sujetos que debían coordinar el trabajo no supieron hacerlo por falta de experiencia. A los que si sabíamos no nos dejaron hacerlo.

Mucha reunión social, mucho acto protocolar y muchos paseos. Pero nada de concretar acuerdos y negocios. Horas y horas perdidas en espera de los contactos con la contraparte boliviana. La falta de preparación fue absoluta y evidente. Aquello fue el caos. A la final, se lograron algunas cosas más por el interés de los bolivianos en los negocios que propusimos que por el empeño de nuestra empresa en llegar a un entendimiento. De cualquier manera, habrá que volver a La Paz para instrumentar los mecanismos que pondrán en marcha estos negocios.

El regreso a Caracas fue tan penoso como la ida, con demora incluida debido a desperfectos técnicos de la aeronave. Nueve horas de viaje desde La Paz. Y otras cuatro desde el aeropuerto hasta este pueblo, debido al cierre de la autopista por las fracturas en las bases del Viaducto 1.

Al balance negativo de este viaje, se suma un asunto personal que me quedó pendiente en Bolivia. Había pensado que al regreso podía pasar por Santa Cruz de la Sierra, para así estar unas horas con una amiga brasileña que conozco desde hace años y que vive en esa ciudad boliviana. Desafortunadamente, por las complicaciones de esta misión, no alcancé a cambiar el itinerario de vuelta. Estoy en deuda contigo Nanci… queda para el próximo viaje, que estoy seguro que habrá de ser pronto.


La verdad de hoy:
“La hoja de coca no es droga” (Frase estampada en camisetas que se venden como souvenirs en La Paz... y yo estoy de acuerdo!).

15 enero 2006

Pasar la página

Cierro círculos, paso la página. Sello esas pequeñas rendijas que siempre se dejan con la excusa de “por si acaso”, “quién sabe”, “y si resulta qué...” y otros miles de pretextos. Hay que dejar partir definitivamente aquellos momentos de nuestras vidas que van quedando atrás. Es necesario terminar etapas, clausurarlas.

Me deshago de esas pequeñas cosas que se atesoran porque nos recuerdan algo o alguien. Rompo regalos, destruyo recuerdos, quemo cartas y fotos... los pocos que aún conservaba. Olvido palabras, olvido silencios. Renuncio aclaratorias. Cicatrizo heridas. Me desprendo de lo que ya no está en mi vida. Me resigno y desecho anhelos y deseos no alcanzados. Aprendo a vivir sin ello. El pasado ya no es. La vida es siempre hacia delante, jamás para atrás.

Pero el vacío... ¿qué cuernos se hace con el vacío?...

Tu te vas y nada sufres
yo me quedo y por ti lo sufro todo.

En el aire de la noche todo se esconde
como si en la torpe claridad del día
nada encontrara regocijo.

Y es en el aire de la noche
donde la palabra desnuda encuentra vestido
pues el día en su claridad constante
contempla quizá lo andante,
de ti, mujer, que ya te has ido.

Tu te vas y nada sufres
yo me quedo y por ti, lo sufro todo.

POEMA VI
Enrique González
(Cantos de Sirena – 2005)

11 enero 2006

Para entonces

Desde que tengo uso de razón (eso un decir, porque la verdad sea dicha nunca la he usado), he sentido particular atracción por los ocasos y la noche que los siguen. De hecho, soy un ser de hábitos nocturnos y, como tal, mis facultades mentales comienzan a trabajar al cien por ciento nomás comienza el atardecer.

De todos, ese es el mejor momento del día. Al espectáculo de colores que nos brinda la puesta del astro rey, se suma la fresca brisa que calma el calor tropical; decae el ritmo apresurado de una ciudad que comienza a sumergirse en el descanso reparador; lentamente se disipa el ruido del diario trajinar y comienzan a encenderse las luces de calles y anuncios.

Así, con la nocturnidad llega la calma y la hora de la magia y la complicidad. Las horas de la noche son sorprendentes: en ellas tu alma se estira hasta alcanzar y perderse en las estrellas, no hay ruidos que aturdan a tus oídos, las sombras de la noche borran las imágenes que de día abarrotan tu visión. Por eso es que prefiero la noche al día. La luz del día es para el cerebro y los sentidos, pero la oscuridad es para el corazón y el espíritu.

En alguna parte leí hace muchos años que en la oscuridad uno mismo tiene que describirse, en tanto que en el día son los demás lo que te describen. Y razón no le faltaba, en la luz estamos expuestos, somos visibles, todos nos ven. En la noche apenas somos sombras, fugaces, pasajeras. La noche nos trae intimidad y misterio, disipa sonidos y en su silencio quedamos a solas con nosotros mismos.

Producto de esa fascinación por la nocturnidad, fue que en mi temprana adolescencia nació la idea de morir plácidamente justo en ese instante cuando aún si ser de noche deja ya deja de ser de día. Imbuido en el romanticismo afiebrado que nos ataca en esa etapa de nuestra vida, estaba convencido de que al exhalar el último aliento en esa particular hora del día, mi espíritu vagaría libre en pos de las estrellas y de ignotos mundos.

Hoy, a pesar del pragmatismo que nos dan los años vividos y de haber perdido esa visión rosa propia de la adolescencia, aún sostengo la esperanza de que llegado el momento de abandonar esta terrenal existencia, sea en paz conmigo mismo y en esos instantes de soledad y melancolía cuando en el poniente mueren los últimos rayos de luz y en el oriente se asoman los primeros luceros.

Para que veas que esta locura no es sólo mía, a continuación te transcribo unos versos que encontré hace poco tiempo, que fueron escritos en el siglo XIX por el poeta mexicano Manuel Gutiérrez Nájera, en los que también se expresa el deseo de morir al final del día. Y es que como te he comentado en algún post anterior, “mutato nomine” todo ya ha sido dicho, situación a la que no podía escapar esta romántica idea.

Quiero morir cuando decline el día,
en alta mar y con cara al cielo;
donde parezca un sueño la agonía,
y el alma, un ave que remonta vuelo.
No escuchar en los últimos instantes,
ya, con el cielo y el mar a solas,
más voces ni plegarias sollozantes
que el majestuoso tumbo de las olas.

Morir cuando la luz, triste retira
sus áureas redes de la onda verde,
y ser como ese sol que lento expira:
algo muy luminoso que se pierde.

Morir, y joven: antes que destruya
el tiempo aleve la gentil corona;
cuando la vida dice aún: soy tuya,
¡aunque sepamos bien que nos traiciona!.

PARA ENTONCES
Manuel Gutiérrez Nájera

04 enero 2006

Violencia

Datos interesantes del 01 de enero al 12 de diciembre del año 2005:

6.593 homicidios (un promedio de 19 homicidios diarios)
23.295 delitos por lesiones personales
21.099 robos
29.602 hurtos
2.732 violaciones
189 secuestros
28.000 autos robados

No, no se trata de estadísticas de Irak, Somalia o Afganistán. Tampoco Palestina, Ruanda, Burundi o Colombia. Son las cifras oficiales reportadas por el Ministerio del Interior y Justicia de esta tierra de gracia. Y aquí no pasa nada… o nadie le para bolas.


La verdad de hoy:
“Venezuela, un país para querer” (Lema de una de las tantas campañas de promoción de la antigua Corporación Venezolana de Turismo).

“Por estas calles” - Yordano

Powered by Castpost

01 enero 2006

2006

Y llegó nomás el 2006. Al 2005 se lo llevó quien lo trajo. Como es costumbre, esperamos con sincero afán que este año que recién comienza sea mucho mejor que el anterior y hemos escrito o pensado una lista de propósitos para el nuevo año. Unas más utópicas, unas más terrenales, pero buenas intenciones a fin de cuentas.

También hemos revisado nuestra vida, analizado hacia donde ella se dirige y casi seguro hemos sentido la necesidad de renovarnos. En consecuencia, hemos hecho votos de enmienda de nuestros vicios y “malsanas” costumbres, prometiéndonos a nosotros mismos que seremos mejores este año.

Esta vez si vamos a cambiar lo que no nos gusta, iremos al gimnasio, haremos dieta, dejaremos de fumar, no nos traeremos el trabajo a casa, vamos a dedicarle mas tiempo a la familia y a los amigos, nos preocuparemos menos y un largo etcétera de buenos propósitos. Con fe ciega, sentimos la certeza de que en este nuevo ciclo todo nos va a salir bien. En lo económico, en lo laboral, en lo afectivo, en lo familiar, éste si va a ser NUESTRO año.

Es curiosa esa aprehensión milenaria que tiene el ser humano por el cambio de año, por los cambios de los ciclos naturales. Comienza un año y comienza una nueva vida. Todo va a ser distinto. Y no estoy juzgando, ojo. Yo soy de los que disfruta enormemente de estos ritos que cada 365 días celebramos. Y como cualquier hijo de vecina también hago mis propósitos de año nuevo. Eso si, confieso que algunos de ellos son invitados permanentes en mis listas desde hace unos cuantos años. Pero este año también prometí que ahora si los voy a cumplir.

Además te cuento que por aquí esas esperanzas de renovación se ven acompañadas por la madre naturaleza, lo que nos hacen sentir aún más confiados y alegres. Por estas fechas, los días son más diáfanos, más frescos. Incluso, aún sin luna, las noches son más claras y se aprecian las estrellas con asombrosa nitidez. No, no es una licencia poética de quien esto escribe. Es sólo un efecto natural que se produce en esta época del año por la forma en que inciden los rayos solares en estas latitudes, debido a la posición de la tierra sobre su eje.

Así las cosas, quiero aprovechar este día para desearte un feliz año nuevo y que en este 2006 se cumplan todos tus anhelos y esperanzas, al igual que los propósitos y buenas intenciones que te has planteado. Se supone que también debería desearte paz, dicha, amor y nosequécuantas cosas más, pero eso está muy trillado. Yo sólo espero que, además de todo eso, tengas sexo todo el tiempo, orgasmos inolvidables y que te ganes el premio gordo de la lotería. FELIZ AÑOOOOOOOOOO!!!!!!!!