15 enero 2006

Pasar la página

Cierro círculos, paso la página. Sello esas pequeñas rendijas que siempre se dejan con la excusa de “por si acaso”, “quién sabe”, “y si resulta qué...” y otros miles de pretextos. Hay que dejar partir definitivamente aquellos momentos de nuestras vidas que van quedando atrás. Es necesario terminar etapas, clausurarlas.

Me deshago de esas pequeñas cosas que se atesoran porque nos recuerdan algo o alguien. Rompo regalos, destruyo recuerdos, quemo cartas y fotos... los pocos que aún conservaba. Olvido palabras, olvido silencios. Renuncio aclaratorias. Cicatrizo heridas. Me desprendo de lo que ya no está en mi vida. Me resigno y desecho anhelos y deseos no alcanzados. Aprendo a vivir sin ello. El pasado ya no es. La vida es siempre hacia delante, jamás para atrás.

Pero el vacío... ¿qué cuernos se hace con el vacío?...

Tu te vas y nada sufres
yo me quedo y por ti lo sufro todo.

En el aire de la noche todo se esconde
como si en la torpe claridad del día
nada encontrara regocijo.

Y es en el aire de la noche
donde la palabra desnuda encuentra vestido
pues el día en su claridad constante
contempla quizá lo andante,
de ti, mujer, que ya te has ido.

Tu te vas y nada sufres
yo me quedo y por ti, lo sufro todo.

POEMA VI
Enrique González
(Cantos de Sirena – 2005)

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