Tengo una amistad muy especial con una persona de mi trabajo, quien sin saberlo me iluminó el sendero en algunas de mis horas más oscuras, al hacerme recordar, sin ella proponérselo, que nuestros conflictos existenciales no son el centro del universo y que, salvo la muerte, todo tiene solución.
Estaba pensando en ella, cuando recordé un hermoso poema que hace muchos años el poeta nicaragüense Martínez Rivas le dedicó a una mujer llamada Elvira. Aunque en el fondo los versos se refieren a las trampas de la feminidad, creo que resumen muy bien las cualidades que hoy veo en esta amiga.
Estaba pensando en ella, cuando recordé un hermoso poema que hace muchos años el poeta nicaragüense Martínez Rivas le dedicó a una mujer llamada Elvira. Aunque en el fondo los versos se refieren a las trampas de la feminidad, creo que resumen muy bien las cualidades que hoy veo en esta amiga.
Van dirigidas estas líneas a quien poseyó:
la Belleza, sin la arrogancia
la Virtud, sin la gazmoñería
la Coquetería, sin la liviandad
el Desinterés, sin la desesperación
el Ingenio, sin la mofa
la Ingenuidad, sin la ignorancia
todas las trampas de la feminidad, sin usarlas.
PEQUEÑA MORAL (A ELVIRA)
Carlos Martínez Rivas
(La Insurrección Solitaria - 1953)
Me temo que no de muchas mujeres podemos decir todo esto.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario