14 marzo 2007

Aquí estamos y aquí seguimos

Cuando se tiene tanto tiempo sin escribir, a la hora de actualizar el blog uno se pregunta “¿qué demonios digo ahora?”. No sé si escribir alguna de las intrascendencias que suelo pergeñar por aquí o contarte lo que me ha pasado en estos días de ausencia, que también es igualmente irrelevante.

Como llevo ya cuarenta y ocho horas en esta indecisión, he resuelto ponerme al día contigo hoy y mañana subir otro post irrelevante. Seré breve. Mi situación laboral sigue igual (aún no sé si me voy, aún no sé si me quedo), aunque ahora el pequeño departamento a mi cargo le reporta directamente a la Vicepresidencia para América Latina. No sé si será mejor o peor, pero por lo menos me saqué de encima a subgerentes y gerentes que me tenían acatarrado, como decimos en esta tierra de gracia (ahora no por agraciada, sino por el chiste revolucionario que nos desgobierna).

Lo que no deja de causarme asombro es como la empresa todavía funciona, a pesar del alto grado de entropía en que se encuentra inmersa por culpa de una gerencia ineficiente. La próxima asamblea de accionistas, cuando deban rendir cuentas, va a ser un show digno de verse. De cualquier manera no me quejo mucho, pues a pesar de esta incertidumbre, estuve unos días por Buenos Aires cerrando unos contratos con proveedores de ese país. Fue un buen regreso a una ciudad que me encanta y a la que no iba desde el año 2005. Hablando mal y pronto, me harté de carne y vino.

Ayer, por fin, me entregaron el auto nuevo, una KIA Sportage. En este país es todo un “vía crucis” comprar un vehículo. Desde diciembre andaba en estos trámites y recién ahora es que llegó. Con todo, corrí con suerte: tengo gente conocida que ya lleva casi un año en lista de espera por vehículos de otras marcas. Y si hablamos del color, ahí no hay derecho a pataleo pues aquí el cliente no escoge el color, sino que toma el que haya, así sea color caca, verde perico o araguato corriendo. Del precio mejor no hablar, saqué la cuenta y resulta que por lo que vale aquí esa bicha, se pueden comprar dos en Estados Unidos, con todos los accesorios e impuestos incluidos. Te cuento que si lo del trabajo no se resuelve favorablemente, el préstamo del banco lo irá a pagar Mandinga.

En fin, que aquí estamos y aquí seguimos, como dijo aquel tristemente famoso banquero cubano-venezolano, poco antes de que su banco fuese declarado en quiebra, confiscado sus activos y él mismo huyese a Miami, cuando la crisis bancaria venezolana de 1994 nos hundió la economía. Aunque yo espero no tener ese mismo destino, je je je je


Escuchado en el Bohemio’s Café:
“La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar con buena salud y con un cuerpo atractivo y bien cuidado, sino más bien deslizarse en ella, con chocolate en una mano, vino en la otra, el cuerpo hecho polvo, totalmente desgastado y gritando: Joder, que paseo!!!” (Alguien en la mesa de al lado, leyendo en voz alta un texto gracioso sobre el exceso de peso.)

No hay comentarios.: