O apagón, en cristiano… pero venga, que es muy fashion esto de meter locuciones extranjeras de vez en cuando. Te aclaro por las dudas: eso es pedantería en los demás, pero cuando el anglicismo, el galicismo o el latinazo lo escribimos nosotros es muestra de amplia cultura y savoir faire.
A lo que iba. Yo no sé como hacen los otros bloggers, pero a mí esto de las bitácoras se me está convirtiendo en una especie de maldición gitana, que dicen que son las peores a excepción del matrimonio. Cuando empecé esta “aventura”, como la llaman los animosos muchachos de Blogs Ya.com, el asunto me resultaba bastante divertido, pues nomás era escribir algunas cosas de vez en cuando (que por demás ya las tenía algo trabajadas como borradores), colgarlo en el blog y a otra cosa, mariposa.
Pero en la medida en que esto va avanzando, se está convirtiendo en una obsesión. Ahora me sorprendo pensando en el blog cada dos por tres. Veo una película y pienso que sería bueno comentarla por aquí. Leo una noticia y ¡zaz! ahí mismo me la estoy imaginando como un post. Escucho una canción y ¡hop! pa’l blog. En el auto, caminando, de compras, en una tediosa reunión, oyendo los mensajes del gerente general de la empresa… cualquier ocasión es buena para que mi mente divague y convierta una nimiedad en la madre de todos los temas. No, lo siento, sentado en el WC no, porque ahí sólo saldrían textos escatológicos y además hay que tener algo de pudor.
Así las cosas, me asaltan mil brillantes pensamientos para producir ingeniosos, mordaces, interesantes y apasionantes escritos. He llegado incluso al colmo de pensar que sería conveniente tener permanentemente a mano la cámara digital, como apéndice de mi cuerpo, para tomar fotos de cualquier cosa, que luego colocaré en el blog. Pero en fin, apartando este comportamiento obsesivo-compulsivo (creo que así lo llamó mi psiquiatra.. si, ese, el borracho del Bohemio’s) hasta aquí todo va bien. El asunto se pone cuesta arriba cuando llega el momento de verter esas ideas en el procesador de palabras (vulgar Microsoft Word). Ahí se viene encima el título de este blog: ¡¡¡apagón!!!. Todo en negro: mente, el monitor y la brillante idea que ipso facto se convierte en moribunda divagación.
Porque te cuento que una cosa es pensar y otra muy distinta escribir. Lo que me pareció interesante antes, ya no lo es al verlo en blanco y negro. Si fue divertido al pensarlo, dejó de serlo al escribirlo. Y así voy desechando una idea tras otra. Por supuesto que mientras eso ocurre, me va carcomiendo la angustia al ver que pasan los días desde que colgué el último post y no me sale ni un triste párrafo.
Para terminar de deprimirme, por ahí me enteré que hay tipos que en sus blogs escriben de dos a cuatro posts DIARIOS!!!!... joder, que bestias, si yo apenas alcanzo a los dos semanales y eso con mucho esfuerzo. Se me ocurre que voy a empezar a escribir posts cortitos al estilo de “me acabo de levantar y un negro augurio me anuncia que será un mal día”, para tres horas después publicar otro que diga “la lluvia triste enluta mi alma” y otros más así por el estilo. No sé si será efectivo, pero por lo menos me divertiré pensando en la confusión de mi único y consecuente lector, que no alcanzará a entender si esas frases son mensajes en clave, genialidades ocultas, estados de ánimo, ausencia de ideas o simple majadería de quien esto escribe.
Queda pues advertido que si no escribo con más frecuencia no es porque no tenga nada que decir, sino simplemente porque no sé como decirlo. Por lo pronto, cambio “sopotocientas” ideas geniales por unos cuantos posts medianamente digeribles. Interesados preguntar en la barra del Bohemio’s Café.
Leído por ahí:
“¿Cómo puede algo ser tan plausible en el momento y tan idiota en retrospectiva?” (Calvin, personaje de la tira animada Calvin & Hobbes de Bill Watterson).
A lo que iba. Yo no sé como hacen los otros bloggers, pero a mí esto de las bitácoras se me está convirtiendo en una especie de maldición gitana, que dicen que son las peores a excepción del matrimonio. Cuando empecé esta “aventura”, como la llaman los animosos muchachos de Blogs Ya.com, el asunto me resultaba bastante divertido, pues nomás era escribir algunas cosas de vez en cuando (que por demás ya las tenía algo trabajadas como borradores), colgarlo en el blog y a otra cosa, mariposa.
Pero en la medida en que esto va avanzando, se está convirtiendo en una obsesión. Ahora me sorprendo pensando en el blog cada dos por tres. Veo una película y pienso que sería bueno comentarla por aquí. Leo una noticia y ¡zaz! ahí mismo me la estoy imaginando como un post. Escucho una canción y ¡hop! pa’l blog. En el auto, caminando, de compras, en una tediosa reunión, oyendo los mensajes del gerente general de la empresa… cualquier ocasión es buena para que mi mente divague y convierta una nimiedad en la madre de todos los temas. No, lo siento, sentado en el WC no, porque ahí sólo saldrían textos escatológicos y además hay que tener algo de pudor.
Así las cosas, me asaltan mil brillantes pensamientos para producir ingeniosos, mordaces, interesantes y apasionantes escritos. He llegado incluso al colmo de pensar que sería conveniente tener permanentemente a mano la cámara digital, como apéndice de mi cuerpo, para tomar fotos de cualquier cosa, que luego colocaré en el blog. Pero en fin, apartando este comportamiento obsesivo-compulsivo (creo que así lo llamó mi psiquiatra.. si, ese, el borracho del Bohemio’s) hasta aquí todo va bien. El asunto se pone cuesta arriba cuando llega el momento de verter esas ideas en el procesador de palabras (vulgar Microsoft Word). Ahí se viene encima el título de este blog: ¡¡¡apagón!!!. Todo en negro: mente, el monitor y la brillante idea que ipso facto se convierte en moribunda divagación.
Porque te cuento que una cosa es pensar y otra muy distinta escribir. Lo que me pareció interesante antes, ya no lo es al verlo en blanco y negro. Si fue divertido al pensarlo, dejó de serlo al escribirlo. Y así voy desechando una idea tras otra. Por supuesto que mientras eso ocurre, me va carcomiendo la angustia al ver que pasan los días desde que colgué el último post y no me sale ni un triste párrafo.
Para terminar de deprimirme, por ahí me enteré que hay tipos que en sus blogs escriben de dos a cuatro posts DIARIOS!!!!... joder, que bestias, si yo apenas alcanzo a los dos semanales y eso con mucho esfuerzo. Se me ocurre que voy a empezar a escribir posts cortitos al estilo de “me acabo de levantar y un negro augurio me anuncia que será un mal día”, para tres horas después publicar otro que diga “la lluvia triste enluta mi alma” y otros más así por el estilo. No sé si será efectivo, pero por lo menos me divertiré pensando en la confusión de mi único y consecuente lector, que no alcanzará a entender si esas frases son mensajes en clave, genialidades ocultas, estados de ánimo, ausencia de ideas o simple majadería de quien esto escribe.
Queda pues advertido que si no escribo con más frecuencia no es porque no tenga nada que decir, sino simplemente porque no sé como decirlo. Por lo pronto, cambio “sopotocientas” ideas geniales por unos cuantos posts medianamente digeribles. Interesados preguntar en la barra del Bohemio’s Café.
Leído por ahí:
“¿Cómo puede algo ser tan plausible en el momento y tan idiota en retrospectiva?” (Calvin, personaje de la tira animada Calvin & Hobbes de Bill Watterson).

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